martes, 23 de diciembre de 2014

¿POR QUÉ SE CELEBRA LA NAVIDAD EL 25 DE DICIEMBRE?

Por Armando Maya Castro 
La forma en que algunas religiones celebran la navidad, el día 25 de diciembre, no es otra cosa que la continuación de la Saturnalia, una fiesta pagana de la antigua religión romana, que en su vigencia se celebró del 17 al 23 de diciembre
Para responder a la interrogante que da título a mi columna de este día conviene analizar las diversas teorías sobre el origen del 25 de diciembre como día de la Navidad. Antes de ello debo aclarar que la Biblia jamás menciona la fecha del nacimiento de Cristo; refiere, eso sí, el acontecimiento que tuvo lugar en la ciudad de Belén, el cual relata en los siguientes términos: “Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado. Este primer censo se hizo siendo Cirenio gobernador de Siria. E iban todos para ser empadronados, cada uno a su ciudad. Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David; para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba encinta. Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento. Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón” (Lucas 2:1-7).

Diversos autores han sostenido que los miembros de la Iglesia primitiva le restaban importancia a la fecha en que nació Jesús de Nazaret, y que ninguno de ellos se dedicó a investigar la fecha exacta de este gran acontecimiento. Afirman que la celebración del 25 de diciembre se debe a la antigua celebración del nacimiento anual del dios-Sol en el solsticio de invierno (Natalis invicti Solis), adaptada por la Iglesia católica en el tercer siglo d. C., para permitir la conversión de los pueblos paganos.

El 25 de diciembre como fecha exacta del nacimiento de Cristo se estableció en el seno del catolicismo, específicamente durante el pontificado de Silvestre I (314-337), justo en los días en que el emperador Constantino realizaba importantes esfuerzos para desplazar la antigua religión pagana y establecer en su lugar el catolicismo.  

El sincretismo religioso, entendido como la acción de conciliar doctrinas o religiones diferentes, fue determinante para cristalizar el sueño de Constantino: unir el culto solar con el culto católico en honor de Jesucristo. De ese modo, sin cambiar ni siquiera su nombre (Natalis = Natividad o Navidad) el 25 de diciembre se transformó en una fiesta católica, que no cristiana.

Sin embargo, antes de que esta fecha se definiera como fecha fija del nacimiento de Jesús de Nazaret, hubo teólogos que dataron el acontecimiento en fechas como el 6 y 10 de enero, el 25 de marzo, el 15 y 20 de abril, el 20 de mayo, entre otras fechas. El papa Fabián puso fin a las especulaciones al calificar de “sacrílegos a quienes intentaron determinar la fecha del nacimiento del nazareno”.

El escritor español Pepe Rodríguez se refiere al tema de las fechas al señalar que hubo Iglesias cristianas ajenas a la católica, como la Iglesia armenia, que “fijaron la conmemoración de la Natividad en el día 6 de enero ya que, según su deducción, aunque no es posible situar el relato de Lucas en la estación más fría y lluviosa del año en las tierras de Judea, sí puede ser creíble situando el nacimiento de Jesús un poco más tarde, en enero y en el Oriente Medio, un tiempo y un lugar donde es muy probable la existencia de cielos nocturnos claros y sin borrascas, aunque todavía haga frío, eso sí”.

Algunas iglesias orientales fijaron el natalicio en el día 8 de enero. El autor español antes mencionado afirma que “Eutiquio, patriarca de Alejandría, en el siglo X aun defendía esta fecha como la única verdadera”. El 6 u 8 de enero fue la primera fecha que la catolicidad celebró, hasta que “entre los años 354 y 360, durante el pontificado de Liberio (352-366), se tomó por fecha inmutable la de la noche del 24 al 25 de diciembre, día en que los romanos celebraban el Natalis Solis Invicti, el nacimiento del Sol Invicto”. 

Fue así como el sincretismo religioso incorporó al catolicismo una fecha de celebración pagana que entre los primeros cristianos era inexistente. La navidad, como la practicó tiempo después la Iglesia romana, se asocia más bien a fiestas paganas como la Saturnalia romana, una festividad de la antigua religión romana, conocida también como "fiesta de los esclavos", en la que los siervos “recibían raciones extras de comida, tiempo libre y otras prebendas”, afirma Antonio Pérez Omister en su libro El Enigma de Jesús de Nazaret. 

Este autor señala que las saturnales eran fiestas decembrinas, pues “se  celebraban del 17 al 23 de diciembre en honor a Saturno, Dios de la Agricultura, a la luz de velas y antorchas, se celebraba el fin del periodo más oscuro del año y el nacimiento del nuevo periodo de luz, o Nacimiento del Sol Invictus, coincidiendo con la entrada del Sol en el signo de Capricornio”. ¿Cualquier parecido con la fecha navideña actual es simple coincidencia? Usted tiene la última palabra.


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domingo, 7 de diciembre de 2014

MÉXICO NECESITA LA LEY GENERAL DE LAICIDAD

Por Armando Maya Castro

México necesita la Ley General de Laicidad para acabar con la impunidad en materia de violaciones al Estado laico 

El pasado miércoles 3 de diciembre, el semanario Proceso publicó en su portal (proceso.com.mx) una nota titulada "Edil de Veracruz obliga a empleados a asistir a peregrinación guadalupana". Esta información aparece firmada por el periodista Noé Zavaleta, quien reseña un nuevo atropello al carácter laico de la República Mexicana, esta vez perpetrado por Tomás Ríos Bernal, alcalde panista de Córdoba, Veracruz.

Resulta que este edil, sin respeto alguno a las disposiciones constitucionales en materia de laicidad y separación del Estado y las Iglesias, "giró una circular dirigida a directores, coordinadores y empleados municipales a asistir por 'obligatoriedad' a la 'tradicional peregrinación municipal' en honor a la Virgen de Guadalupe en el santuario ubicado en el barrio La Estación", refiere la nota periodística en cuestión.  
En nuestro país, por la ausencia de sanciones a los servidores públicos que atentan contra el Estado laico, este tipo de violaciones a la ley por parte de quienes juraron cumplir y hacer cumplir nuestra Carta Magna, son cada vez más frecuentes y preocupantes. De ahí la necesidad de que, privilegiando el interés de una nación religiosamente plural como la nuestra, se analice y discuta con celeridad y altura de miras la iniciativa Ley General de Laicidad, presentada el pasado 23 de octubre en la Cámara de Diputados por el perredista Víctor Raymundo Nájera Medina.

Se trata de una propuesta de ley interesante, que “tiene por objeto reglamentar las disposiciones contenidas en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en materia de laicidad" (Artículo 1°), y que intenta poner fin a "los casos de violaciones del Estado laico por diversas autoridades en diversos lugares del país y la ausencia total de sanciones, a pesar de la promulgación de la reforma al artículo 40”, que define al Estado mexicano como una República representativa, democrática, laica y federal.

De aprobarse la iniciativa en los términos en que fue presentada, se crearía el Consejo Nacional para la Laicidad “como órgano rector en la materia y responsable de la tramitación de las quejas por violación al Estado laico por servidores públicos”. Esta entidad se encargaría de vigilar “que la actuación de los servidores públicos se dé con respeto a los principios constitucionales de la laicidad de la República, referidos a la separación del Estado y las Iglesias, neutralidad del Estado en la materia y propugnará por el fomento al respeto a la diversidad y pluralidad religiosa, ética e ideológica” (http://gaceta.diputados.gob.mx/Gaceta/62/2014/sep/20140904-IV.html#Iniciativa12).

El Consejo Nacional para la Laicidad, de acuerdo a sus competencias legales, investigaría y sancionaría a los servidores públicos de los tres niveles de gobierno que violenten el carácter laico del Estado y de la educación, impidiendo que queden sin castigo casos similares al del alcalde Ríos Bernal.

Urge esta ley no sólo para meter en cintura a los depredadores de la laicidad estatal, sino también para terminar con los privilegios clericales que entran en contradicción con la naturaleza laica de la República mexicana. Me refiero a esas prerrogativas que la jerarquía católica ha ido recuperando en las últimas décadas mediante algunas modificaciones constitucionales en materia religiosa: la reforma de los artículos 5°, 24, 27 y 130 durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari; y la reforma del artículo 24 constitucional en la administración de Felipe Calderón Hinojosa, una modificación cuyo dictamen contemplaba el desmantelamiento del Estado laico y la educación laica en detrimento de las libertades de las minorías.

El primer paso ya lo dieron el diputado federal Nájera Medina y Foro Cívico México Laico, una organización comprometida con la defensa del Estado laico, y quien colaboró activa y responsablemente en la elaboración de la iniciativa en comento. El resto lo tendrán que hacer las y los legisladores de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, quienes están obligados a discutir y analizar seriamente la propuesta de ley que busca acotar las gestiones de los políticos con evidente inclinación católica, esos que aspiran y suspiran por el retorno del Estado confesional, con ese cúmulo de privilegios políticos, sociales y financieros en beneficio de los jerarcas del catolicismo.


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jueves, 4 de diciembre de 2014

ACTITUD DE LEÑERO ANTE EMBESTIDA A LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN

Por  Armando Maya Castro

La tarde de este miércoles falleció el periodista Vicente Leñero, uno de los escritores mexicanos más destacados, sobre todo en lo que comprende la segunda mitad del siglo XX. El extinto Carlos Monsiváis, en su obra "A ustedes les consta: antología de la crónica en México", señala que en el periodismo "Leñero se inicia en la revista Señal, dirige Claudia y Revista de Revistas y es subdirector de Proceso (1997-1998).

Leñero nació en la ciudad de Guadalajara, Jalisco, el 9 de junio de 1933; se graduó en 1959 como ingeniero civil en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y como periodista en la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, en 1956. Su obra en el ámbito periodístico ha sido considerada por muchos como "un aporte de trascendencia al mundo de la comunicación". 

Su primera novela la publicó Editorial Jus bajo el título "La polvareda", después de la cual "vendría ‘La voz adolorida’ (1961), el monólogo de un enfermo mental en torno a la vida, con el que muestra el realismo psicológico de sus primeros escritos", lo anterior de acuerdo con una nota periodística de la agencia de noticias Notimex, publicada el pasado 8 de junio.

Autor de una decena de novelas, 14 obras de teatro, tres compilaciones de cuentos y 20 guiones de cine, entre los que figuran el “El Crimen del Padre Amaro” y “La Ley de Herodes”, Leñero definió el periodismo –junto con Carlos Marín– como "una forma de comunicación social a través de la cual se dan a conocer y se analizan los hechos de interés público". Y añaden: “Sin el periodismo el hombre conocería su realidad únicamente a través de versiones orales, resúmenes e interpretaciones históricas y anecdotarios" (Leñero, Vicente y Marín, Carlos. Manual de Periodismo. Ed. Grijalbo, México, 1986. p. 17).

En su afán por dar a conocer las amenazas a la libertad de expresión, que hoy por hoy se encuentra en uno de sus peores momentos, Vicente Leñero escribió "Los Periodistas", “la novela testimonial que narra uno de los capítulos más importantes y significativos en la historia de nuestro país: el golpe del gobierno de Luis Echeverría al periódico Excélsior dirigido por Julio Scherer García, el 8 de julio de 1976”. La periodista Carmen Aristegui, quien prologó una nueva edición de Los Periodistas, define el trabajo literario de Leñero como un libro emblema "de quienes luchan por la libertad de expresión y de quienes la detestan". Enseguida, la ganadora del Premio Nacional de Periodismo en las ediciones 2001, 2004 y 2009 señala que el libro de Leñero "ha sido todo este tiempo el abrevadero, por excelencia, sobre las luces y sombras de la prensa nacional". Además, califica la novela como "el retrato escrito de quienes, por un lado, hicieron valer su derecho a pensar, informar y publicar y por el otro quienes optaron por la traición y la ignominia".

Sobre la embestida al “periódico de la vida nacional”, Leñero escribió un texto que tituló "La conversión de Jacobo Zabludovsky"; fue dedicado a este periodista y publicado en la Revista de la Universidad de México. A continuación dos de sus párrafos: 

"Auxiliándose en Veinticuatro Horas se enderezó la campaña contra el Excélsior de Julio Scherer desde la presidencia de un Echeverría enfurecido e implacable. Entre muchas otras tretas, Jacobo dio voz a su amigo Roberto Blanco Moheno que manoteaba y escupía desde la pantalla contra ese “periódico comunistoide”, y envió a su reportero estrella Ricardo Rocha a dizque investigar la prefabricada invasión de fingidos ejidatarios a un fraccionamiento de la cooperativa Excélsior. “Pobrecitas víctimas”, se dolía el compasivo Rocha.

“Sobra enunciar al detalle cómo se salieron con la suya Echeverría y Zabludovsky: caímos juntos con Julio Scherer y se encaramó al traidor Regino Díaz Redondo a la dirección del periódico de la vida nacional” (Vicente Leñero, Revista Universidad de México No. 124, junio 2014).

Lo importante es que, ante este brutal ataque  a la libertad de expresión, no hubo ningún tipo de amedrentamiento en los periodistas Julio Scherer, Vicente Leñero, Miguel Ángel Granados Chapa y Ricardo Garibay, quienes pronto fundaron nuevos medios de comunicación desde donde siguieron ejerciendo la libertad de prensa, cumpliendo con su labor de informar a la sociedad, interpretando y comentando los acontecimientos políticos sin ningún tipo de ataduras.

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martes, 2 de diciembre de 2014

DESDE LAS SOBRAS DEL ANONIMATO

Por Armando Maya Castro

El Diccionario de la Real Academia Española define el término “anónimo” de la siguiente manera: “Carta o papel sin firma en que, por lo común, se dice algo ofensivo o desagradable”.

Respecto a este tema, Armida de la Vara sostiene en su libro “De lo cotidiano”  que "el anónimo se usa para difamar, zaherir o destrozar la reputación de alguien. Como la humedad, callada y sin dar la cara, se tira el chisme al aire y éste se encarga de propalarlo". 

La escritora de origen sonorense señala en la obra antes mencionada que el anónimo es “arma de cobardes y débiles”, y agrega: “Quien tiene fuerza no esconde el rostro para decir su verdad, y si lo hace por medio de la letra, estampa su firma sin vacilaciones. Quien tiene limpio el rostro no necesita de máscaras". 
Tras explicar que son los “tontos del corazón” los que se valen de este recurso, Armida de la Vara subraya que "quien es capaz de usar esa arma despreciable no alzará jamás el vuelo, al contrario, se condena a reptar como serpiente, siempre pegado al suelo. De todas maneras, ¡qué tristeza comprobar que tanta gente está acostumbrada a tirar la piedra y esconder la mano". 

El escrito anónimo, tan usual en los actuales medios de comunicación por internet, es signo evidente de un comportamiento cobarde, y más aún cuando quienes utilizan ese recurso argumentan que recurren a él con el supuesto propósito de sanear y de contribuir a “enderezar el sendero”. 

Es evidente que cuando las personas o grupos son impulsadas por propósitos nobles y sinceros no necesitan actuar desde el anonimato o la clandestinidad. Esto lo hacen quienes pretenden exhibir y perjudicar la imagen de las personas e instituciones dedicadas a trabajar con ahínco y decencia.  

Los anónimos, provocados la mayoría de las veces por la envidia y/o el odio irracional, buscan denigrar el honor y el buen nombre de las personas. Estos escritos buscan, por encima de todo, perturbar y entorpecer el crecimiento de las instituciones que tienen una trayectoria de éxito que goza del reconocimiento de propios y extraños. 

Quien posee la verdad no necesita oponerse, criticar e insultar desde las sombras del anonimato. El que sabe que una institución requiere de reformas da la cara, como lo hizo Martín Lutero cuando fijó sus 95 tesis en la puerta de la Iglesia de Wittenberg, el 31 de octubre de 1517. Evidentemente, esto lo hace quien sabe que se requieren reformas y es movido, además, por propósitos nobles, orientados a sanear una institución. No así quienes desde el anonimato señalan faltas y la necesidad de reformas en un entorno donde todo, absolutamente todo, marcha bien.

Estará de acuerdo conmigo, estimado lector, que sugerir desde el anonimato reformas que no se necesitan, es una tentativa vana de mancillar la imagen de las personas e instituciones. Es, asimismo, un intento siniestro de desestabilizar lo que es estable, utilizando con destreza las armas favoritas de los cobardes y envidiosos: los anónimos. 

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martes, 25 de noviembre de 2014

INTACTA, LA POLÍTICA ECLESIAL DE ENCUBRIMIENTO

Por Armando Maya Castro
El arzobispo de Granada, Francisco Javier Martínez, en una foto de archivo (EFE)
Luego de una semana de estar en el centro de la polémica por su intento de impedir la investigación de los posibles abusos sexuales  en agravio de menores por parte de sacerdotes de la arquidiócesis de Granada (España), el arzobispo de esa ciudad, Francisco Javier Martínez, se postró junto con otros religiosos para implorar perdón "por la conducta de la Iglesia".

La información que sobre este infame acto ha fluido indica que fue la intervención del papa Francisco la que permitió que el caso fuera destapado, pues tras recibir la misiva de un joven que fue víctima de reiterados abusos sexuales ente los 13 y los 17 años en una parroquia de Granada, el pontífice romano dio seguimiento al caso impulsando la investigación de los delitos que el arzobispo granadino mantuvo en secreto por tanto tiempo. 

El denunciante, que actualmente tiene 24 años, es supernumerario del Opus Dei y profesor en una ciudad del norte de España. El diario El País señala que fue éste quien alertó ante la Fiscalía Superior de Andalucía sobre “la existencia de la amplia red de pisos de la que disponía este grupo de curas para cometer supuestamente los abusos y las orgías que organizaba periódicamente bajo el argumento de que “el amor es libre y eleva el espíritu”. Estará de acuerdo conmigo, estimado lector, que el argumento empleado es por demás absurdo, pues san Pablo enseñó que “el amor no hace mal al prójimo” (Romanos 13:10); también dijo que el amor “no hace nada indebido” (1 Corintios 13:5). En síntesis, el amor nada tiene que ver con atropellos, abusos o violaciones. 

La súplica de perdón del arzobispo Francisco Javier Martínez, quien pertenece al movimiento Comunión y Liberación y a los obispos españoles de la vieja guardia, es un gesto auténticamente mediático, pues si el propósito fuera remediar el desenfreno sexual de los clérigos de su diócesis, desde hace tiempo hubiera denunciado ante las autoridades civiles la serie de delitos que se han perpetrado bajo su cobijo. 

El caso en cuestión prueba que a pesar de que el papa Francisco instruyó a la Congregación para la Doctrina de la Fe a proceder con energía y determinación en lo que concierne a los abusos sexuales cometidos por sacerdotes católicos, la política eclesial de encubrimiento en varias diócesis del mundo sigue vigente e intacta. El caso de Granada nos lleva a preguntarnos, ¿cómo estamos en México al respecto? La respuesta nos la da la escritora Sanjuana Martínez en su columna Daños Colaterales del pasado 29 de septiembre, publicada en Sinembargo bajo el título “Obispos y Cardenales encubridores”. En dicho texto, la multipremiada periodista menciona a Norberto Rivera Carrera, Juan Sandoval Íñiguez y Carlos Cabrero como presuntos obispos encubridores de curas pederastas en nuestro país, y pide que el papa los suspenda.

Esta perniciosa política de encubrimiento, causante del drama, dolor, angustia, rabia y vergüenza en miles de niños, echa por tierra la línea adoptada por Jorge Mario Bergoglio en el sentido de promover “medidas de protección a los menores y una mayor cercanía y ayuda a las víctimas sexuales. 

Varios obispos, entre ellos el de Granada, insisten en defender y proteger a los pervertidos sexuales con sotana, sacerdotes que buscan la cercanía de pequeños indefensos en proceso de formación para satisfacer sus más bajos instintos. Para estos criminales encubridores es más importante preservar la imagen de sus diócesis que darle importancia a los daños físicos y psicológicos que los curas pederastas provocan en sus inocentes víctimas. 

En el caso específico de Granada, afortunadamente la Policía Nacional arrestó ayer a tres sacerdotes y a un seglar, profesor de religión, por su presunta relación con los abusos denunciados. Lamentablemente, el criminal silencio de varios cardenales y obispos permite que muchos sacerdotes pederastas estén en libertad y sigan siendo un peligro para la seguridad de miles de niños y adolescentes. 

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sábado, 8 de noviembre de 2014

ESTAMOS CANSADOS

Por Armando Maya Castro 
Al ser capturado, José Luis Abarca dijo estar cansado de esconderse. El pueblo de México también está cansado, no de esconderse, sino de soportar políticos corruptos y asesinos como el ex edil de Iguala, Guerrero

“Estoy cansado de esconderme. Ya no aguantaba la presión”. Estas fueron las palabras que José Luis Abarca Velázquez expresó al momento de ser capturado por elementos de la Policía Federal la madrugada de este 4 de noviembre en la Ciudad de México, específicamente en la calle Cerrada de Cedro número 50, colonia Tenorio, delegación Iztapalapa. 

El pasado 22 de octubre, la Procuraduría General de la República (PGR) había señalado al tristemente célebre ex alcalde de Iguala, Guerrero, y a su esposa María de los Ángeles Pineda Villa, como los presuntos autores intelectuales del ataque que policías de Iguala y sicarios al servicio de un cartel del narcotráfico perpetraron la noche del 26 de septiembre en contra de decenas de normalistas de Ayotzinapa. 

Si Abarca estaba cansado de esconderse y de soportar la presión que dijo ya no aguantar, ¿se imagina usted el nivel de cansancio y dolor de los familiares de los estudiantes desaparecidos? Ellos también están cansados de tocar puertas para ser escuchados, de ir y venir en busca de respuestas y de sus amados hijos, de escuchar promesas de justicia que hasta ahora han sido incumplidas, de exigir que se los devuelvan como se los llevaron, es decir vivos. 

Los estudiantes de la Normal Rural “Raúl Isidro Burgos”, que se han caracterizado por defender la educación pública y el normalismo rural, han declarado que también ellos están cansados de que se sigan ignorando sus protestas y demandas, “y que sólo sepamos por televisión que andan buscando muertos y no a nuestros compañeros vivos”, señalaron en un mensaje emitido el pasado 18 de octubre en la radio oficial del municipio de Chilpancingo, Guerrero. A pesar de su evidente cansancio moral, todos ellos han señalado que nada los cansará para seguir alzando la voz hasta que aparezcan, porque “vivos se los llevaron, vivos los queremos”, manifestaron durante la jornada denominada “Una luz por Ayotzinapa”, evento que se realizó el 23 de octubre, y en el que numerosos planteles educativos marcharon con veladoras y antorchas del Ángel de la Independencia al Zócalo capitalino. 

Si bien es cierto que con la detención de Abarca el caso Iguala entra en su etapa final, esto no significa que se vaya a terminar el cansancio y hartazgo de los familiares de los tres normalistas asesinados y de los 43 desaparecidos. Tampoco significa el fin de las reacciones de inconformidad e indignación de miles de estudiantes de diversas universidades que han hecho suya la desgracia de los desaparecidos, exigiendo al gobierno mexicano acciones categóricas para dar con el paradero de todos ellos.   

Yo no estoy tan seguro de que la captura de Abarca y de su esposa vayan a contribuir decisivamente al esclarecimiento de la investigación que realiza la PGR, como lo señaló el presidente Enrique Peña Nieto, pero hago votos para que durante los interrogatorios se llegue al fondo de la verdad. Y lo digo porque México está cansado de especulaciones y de escuchar verdades a medias, esas que fomentan la impunidad y que terminan por incrementar el justificado malestar de la población.

Habrá que esperar para ver si la detención de Abarca contribuye a la despolitización del caso y logra disminuir la presión internacional a la que ha sido sometido el gobierno mexicano en las últimas semanas, con llamados y enérgicas condenas de organismos como la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la  Unión Europea (UE), la Organización de Estados Americanos (OEA), el Parlamento Europeo, así como diversas organizaciones defensoras de derechos humanos, algunas de las cuales han culpado al Estado mexicano, ya sea por acción o por omisión”, de la masacre de la noche triste de Iguala.

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martes, 4 de noviembre de 2014

UNA INICIATIVA QUE FORTALECE AL ESTADO LAICO

Por Armando Maya Castro 

Ante organismos como Foro Cívico México Laico, Cátedra Extraordinaria Benito Juárez del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, Foro Intereclesiástico Mexicano y República Laica, el diputado federal Víctor Raymundo Nájera Medina, integrante del Grupo Parlamentario del Partido de la Revolución Democrática, presentó el pasado 23 de octubre la iniciativa Ley General de Laicidad, que “tiene por objeto reglamentar las disposiciones contenidas en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en materia de laicidad" (Artículo 1o.).

Gracias a la Gaceta Parlamentaria de la Cámara de Diputados pude conocer los pormenores de dicha iniciativa, que “encuentra como principal finalidad establecer las disposiciones normativas referentes a fortalecer la naturaleza laica del Estado mexicano y sus instituciones, por medio de la  creación de un organismo descentralizado, sectorizado a la Secretaría de Gobernación, con personalidad jurídica y patrimonio propio denominado Consejo Nacional para la Laicidad, el cual, para el desarrollo de sus competencias, gozará de autonomía técnica y de gestión para dictaminar las resoluciones que se desprendan del ejercicio de sus funciones”, se explica en la exposición de motivos (http://gaceta.diputados.gob.mx/Gaceta/62/2014/sep/20140904-IV.html#Iniciativa12).

El México de hoy, que se caracteriza por su diversidad religiosa, necesita está ley para acabar con "los casos de violaciones del Estado laico por diversas autoridades en diversos lugares del país y la ausencia total de sanciones" por parte de la Secretaría de Gobernación. La necesita “para dotar de contenido lo referente al Estado laico, desde una perspectiva de derechos humanos en congruencia con el artículo 1o. constitucional, donde el Estado tiene obligaciones y deberes en materia de derechos humanos en su respeto y tutela, por lo que desde la perspectiva laica, esto es una base sustancial de los principios de igualdad y no discriminación” (Ídem).

De aprobarse la iniciativa en comento, los mexicanos comenzaremos a presenciar el fin de la impunidad de los políticos y servidores públicos que se llenan la boca hablando de las bondades de la laicidad, para después participar con carácter oficial en ceremonias donde entregan a Jesucristo las llaves de alguna ciudad, o en las que consagran una entidad federativa al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado de María, vulnerando así el artículo 40 constitucional que establece el carácter laico de la República Mexicana en los siguientes términos: “Es voluntad del pueblo mexicano constituirse en una República representativa, democrática, laica, federal, compuesta de Estados libres y soberanos en todo lo concerniente a su régimen interior; pero unidos en una federación establecida según los principios de esta ley fundamental”.

Hasta el día de hoy no se han aplicado sanciones a los funcionarios que, en el ejercicio de sus funciones públicas, han procedido como si México fuese un Estado confesional, en cuya vivencia se suprimió, por más de tres siglos, la diversidad religiosa al establecer a la religión católica como la única, sin tolerancia de ninguna otra; tampoco se ha sancionado a los clérigos que violan flagrantemente las leyes que prohíben la participación de los ministros de culto en actividades de índole política. De ahí la necesidad de robustecer el Estado laico, que “está anclado en el principio de soberanía popular, sostenido en valores de la ética pública, de los derechos humanos, en el cual las autoridades y servidores públicos de todas las entidades, poderes u órganos, tienen la responsabilidad de asumir en su ejercicio el régimen de laicidad” (Ídem).

Me parece justo reconocer, por último, el trabajo y aporte de Foro Cívico México Laico en la elaboración de esta importante iniciativa de ley. Hablamos de un movimiento ciudadano sin filiación política, preocupado porque en México se respete el Estado laico, el cual surgió luego del albazo constitucional que se diera el 15 de diciembre de 2011 en la Cámara de Diputados, donde, con una prisa sospechosa, se aprobó la reforma del artículo 24 constitucional, cuyo dictamen contemplaba el desmantelamiento del Estado laico y la educación laica en perjuicio de las libertades de las minorías. De entonces a la fecha, Foro Cívico México Laico no ha cesado de realizar e impulsar acciones orientadas al fortalecimiento y consolidación de la laicidad del Estado.

Los mexicanos confiamos que la actual Legislatura tendrá altura de miras y se colocará más allá de los intereses de grupos a la hora de analizar y discutir la iniciativa Ley General de Laicidad, tan necesaria en un país como el nuestro, donde el Estado laico es fundamental para lograr la erradicación de la discriminación religiosa y la convivencia armónica de los mexicanos plurales y diversos, así como para impedir el retorno del clero a su antigua posición de privilegio económico y social que tuvo en el virreinato y en las primeras décadas del México independiente.


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