viernes, 29 de mayo de 2015

ECUADOR: VISITA PAPAL Y ESTADO LAICO

Por Armando Maya Castro
El papa y el presidente ecuatoriano Rafael Correa (Foto / ACI Prensa)

El papa tiene todo el derecho de visitar a los fieles de su Iglesia en cualquier país del mundo. Es un derecho que tiene no sólo Jorge Mario Bergoglio, líder máximo del catolicismo, sino también los líderes de todas las religiones del mundo. El problema no es que se realicen esta clase de visitas, sino que se utilicen recursos públicos para sufragar las actividades de las mismas.

Hoy me referiré específicamente a lo que pasa en la República del Ecuador, un país laico de acuerdo al artículo primero de la Constitución ecuatoriana, que a la letra dice: “El Ecuador es un Estado constitucional de derechos y justicia, social, democrático, soberano, independiente, unitario, intercultural, plurinacional y laico”.

La separación definitiva del Estado y de la Iglesia en ese país sudamericano se produjo en 1895, luego del triunfo de la revolución liberal. Fue entonces cuando se limitó el ámbito de influencia de la Iglesia romana, “cuyo poder era percibido como el principal obstáculo para los avances modernizadores”, señala la escritora Gabriela Dalla Corte.

Ese año se logró, entre otras cosas, el establecimiento de la educación laica, el manejo de los cementerios por parte del Estado, el establecimiento del divorcio y la eliminación del diezmo.

Tras este importante avance, vino una lamentable regresión al ser promulgada la Constitución de 1897, misma que instituyó el catolicismo como única religión del Estado (Artículo 12). Inmediatamente después del anterior artículo, que elevaba a rango constitucional el carácter confesional del Estado, la Carta Magna en cuestión instaba al respeto de las creencias y manifestaciones religiosas de la ciudadanía (Artículo 13).

Este retroceso fue remediado al ser promulgada la Constitución Liberal de 1906, en la que se suprime la religión oficial y se garantiza la libertad de conciencia. El artículo 16 de este documento, al que tuve acceso mediante la página web de la Asamblea Constituyente de la República del Ecuador, consignaba que "La enseñanza es libre, sin más restricciones que las señaladas en las leyes respectivas; pero la enseñanza oficial y la costeada por las Municipalidades, son esencialmente seglares y laicas”. Este artículo añade, asimismo, que “Ni el Estado ni las Municipalidades subvencionarán ni auxiliarán, en forma alguna, otras enseñanzas que no fueren la oficial y la municipal.”

Lamentablemente, los preparativos para recibir al papa en el Ecuador rompen con el carácter laico que tiene el Estado ecuatoriano. Y es que el presidente Rafael Vicente Correa Delgado, quien se identifica con los sectores más liberales de la Iglesia católica ecuatoriana, emitió el pasado 29 de abril el Decreto 663, en el que declara de interés nacional la visita del papa Francisco a ese país (Artículo 1). Este precepto presidencial pasa por encima de la diversidad religiosa existente en ese país, la cual consta en el siguiente dato: La Dirección de Políticas de regulación para el Libre Ejercicio de Cultos del Ministerio de Justicia, Derechos Humanos y Cultos, registra legalmente en Ecuador más de 2.980 grupos religiosos.

El decreto ejecutivo emitido por el presidente Correa, que crea el Comité Nacional para la visita del romano pontífice, ordena "Disponer a la Administración Pública Central e Institucional y solicitar de los Gobiernos Autónomos Descentralizados que, en el marco de sus competencias, orienten sus acciones para coadyuvar en la realización efectiva de este evento internacional" (Artículo 2).

El presidente dispuso en su decreto no sólo la creación de un comité especial; también ordenó que los gastos de la visita apostólica los asuma el Estado ecuatoriano: "En caso de que las actividades de la visita del Papa Francisco demanden gastos en el ámbito de las competencias de Ministerios o Entidades del Sector Público, estos egresos serán asumidos con cargo a sus propios presupuestos" (Artículo 5).

El decreto en cuestión, y las acciones que el Estado realiza con motivo de la visita papal, evidencian que las autoridades ecuatorianas están procediendo como si Ecuador fuese un Estado confesional. Daniel Crespo, profesor de Humanidades de la Universidad de Los Hemisferios, señala que “en la práctica el Ecuador funciona como un Estado confesional”. Este académico presenta como prueba de sus afirmaciones las siguientes situaciones: “Desde 1895 hay en Ecuador una Ley de Cultos, pero los juristas aplican el Concordato con la Iglesia católica como si fuera la Ley de Cultos. Hay instancias como el Consejo Nacional de Libertad Religiosa, en donde se ha evidenciado que la laicidad del Estado no se ha verificado, a pesar de haberse proclamado hace más de un siglo. Los pasaportes diplomáticos sólo eran concedidos a obispos católicos y no a representantes de otras confesiones…”.

Los anteriores privilegios, y los que por decreto presidencial se están otorgando a la Iglesia romana con motivo de la visita papal, prueban fehacientemente el desmantelamiento del Estado laico ecuatoriano, una situación que coloca a las minorías religiosas en un estado de exclusión e indefensión, así como en una total desventaja frente a la institución religiosa que está siendo altamente favorecida por el presidente Rafael Correa. 

Twitter: @armayacastro

Publicado el jueves 29 de mayo de 2015 en El Mexicano de Tijuana

jueves, 21 de mayo de 2015

DISCRIMINACIÓN Y ESPIONAJE TELEFÓNICO

Por Armando Maya Castro
Representantes de pueblos indígenas reunidos con Lorenzo Córdova Vianello (Foto: Semanario Proceso

Todo parece indicar que nada le va a suceder a Lorenzo Córdova Vianello, consejero presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), por discriminar y burlarse de la forma de hablar de Mauricio Mata Soria, un representante indígena de Guanajuato con el que sostuvo una reunión el pasado mes de abril.

Y digo que nada sucederá porque el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) informó este martes que no abrirá un procedimiento de queja sobre la conversación del funcionario del INE, argumentando estar “legalmente impedido” por el Artículo 16 de la Constitución Política, el cual garantiza el derecho de las personas a la inviolabilidad de sus comunicaciones privadas. Ante la explicación del Conapred uno se pregunta: ¿Dónde queda el derecho de las personas a no ser discriminadas?

A pesar de que en redes sociales le piden que se vaya, y de que miles de personas han firmado en Internet una petición que circula en la plataforma Change.org, exigiendo la renuncia del titular del INE por sus comentarios racistas y ofensivos contra los indígenas del país  y los padres de los estudiantes desaparecidos en Ayotzinapa, Lorenzo Córdova ha descartado esta posibilidad, ya que los tiempos electorales no son propicios para este cambio, explicó. 

Se queda al frente del INE a pesar de sus indefendibles expresiones discriminatorias, con las que ofendió no sólo a una persona, sino a millones y millones de indígenas esparcidos a lo largo y ancho de territorio mexicano y, simultáneamente, a todo el pueblo de México. 

La información sobre la no renuncia de Córdova Vianello la han dado a conocer varios medios de comunicación, entre ellos El Universal, que en la columna Bajo Reserva Exprés se refiere a "tres componentes" del mensaje que preparó el funcionario electoral de mayor importancia en México, ninguno de los cuales contempla la salida de Córdova de la presidencia del órgano electoral.

El primero de estos componentes, y al que mayor importancia le han dado el INE y algunos actores políticos de México, es la cuestión del espionaje telefónico. Para Córdova, la filtración del audio que contiene la conversación telefónica con Edmundo Jacobo Molina, secretario ejecutivo del organismo, tiene claramente una intención de lastimar al INE, organismo que ha hecho pública su indignación por este tipo de prácticas, exigiendo de las autoridades competentes la más exhaustiva investigación.

Por supuesto que indigna el espionaje telefónico en agravio de Córdova Vianello, toda vez que vulnera los derechos humanos de este servidor público, y no es aceptable que en México se den este tipo de prácticas ilegales. Estoy totalmente convencido de que lo ideal sería que estos delitos fuesen perseguidos y sancionados como marca la ley, pero también sé que lo real en México es que ninguna de las personas que se han valido del espionaje telefónico para obtener grabaciones de personalidades políticas y sociales ha pisado la cárcel jamás. 

En su “disculpa”, el presidente consejero del INE calificó su comentario como “probablemente poco afortunado en el ámbito de una conversación privada”, en vez de reconocer sin ambages que se equivocó y que sus palabras fueron, no poco, sino muy desafortunadas. También dijo que sus expresiones tienen que ver con “un juicio estrictamente personal respecto de un interlocutor que no forma parte de un juicio público ni relativo a derechos. Un comentario jocoso, si quieres desafortunado, respecto de un episodio de los muchos (a) que estamos expuestos a este tipo de funciones’’. 

Más allá de las inconvincentes explicaciones del árbitro electoral, me parece altamente indignante que este funcionario público se haya burlado así de las personas que no tuvieron las oportunidades de superación académica que él tuvo. Estoy totalmente convencido de que si los indígenas de los que se burló hubieran tenido las oportunidades que la situación del país les ha negado, varios de ellos superarían a muchos de los políticos que se desempeñan actualmente en la función pública. Si lo dudan, pregunten por Benito Juárez, el campesino indígena que llegó a ser presidente de México, no cualquier presidente, el mejor que ha tenido nuestro país.

Twitter: @armayacastro

Publicado el jueves 21 de mayo en el diario El Mexicano


sábado, 16 de mayo de 2015

RECONOCIMIENTO DEL VATICANO AL ESTADO DE PALESTINA

Por Armando Maya Castro
El papa Francisco y el presidente palestino, Mahmoud Abbas.  Foto:  EFE 

El día de hoy, el papa Francisco recibió en audiencia en el Vaticano al presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmoud Abbas, célebre, entre otras cosas, por negar en un libro de su autoría el asesinato de seis millones de judíos en el holocausto nazi. 

El encuentro entre el pontífice romano y el presidente palestino se produce días después de que el Vaticano se sumara a los países que reconocen oficialmente la existencia de Palestina como Estado soberano, un tema que ha generado todo tipo de reacciones.

El reconocimiento en cuestión ha sido considerado por diversos medios de comunicación europeos como “un gesto político que plasma de forma oficial algo que el Vaticano ya tenía asumido: durante su visita del pasado mes de mayo a Tierra Santa, el papa Francisco siempre se refirió al ‘Estado palestino’, aun a sabiendas de que la expresión supone un desaire diplomático a Israel”, señala un reportaje del diario El País de España.

Por su parte, BBC Mundo, el portal de noticias en español que pertenece a la BBC de Londres, señala que Israel ha expresado su desacuerdo con la decisión vaticana. Se unen al desacuerdo israelí “los defensores más ‘duros’ de Israel en el Congreso de Estados Unidos”, quienes levantaron la voz pidiendo al pontífice romano “evite la política”, informa una nota de la Agencia France-Presse. 

La anterior nota hace públicas las declaraciones que al respecto hizo el diputado republicano Jeff Duncan, un bautista sureño que ha manifestado su abierto apoyo a la existencia y defensa del Estado judío: “Es interesante que el Vaticano se haya hecho tan político cuando ultimadamente debería estar trabajando por guiar a la gente hacia Jesucristo y la salvación; y eso es lo que la Iglesia debería hacer”, declaró el legislador estadounidense. 

Ted Franks, otro bautista y diputado republicano de Arizona, expresó en los siguientes términos su opinión sobre el Papa y sobre este espinoso tema: “Es una figura religiosa y tiene todo derecho a su punto de vista político, pero alguien de ese perfil debiera tener una fuerte estructura en las escrituras para cualesquier posición que desee tomar”. 

De todos es sabido que Estados Unidos no es la única nación del mundo que desconoce a Palestina como Estado independiente. Lo desconoce también la Unión Europea (UE), quien manifestó, en 2010, que reconocería al Estado Palestino cuando llegase “el momento oportuno”.  Mientras ese momento llega, la UE adopta la misma visión de Estados Unidos, en el sentido “de que sólo puede surgir un país independiente a través de negociaciones con Israel, y no por un proceso de reconocimiento unilateral”. Lo anterior no significa que todos los países europeos desconozcan a Palestina como Estado libre e independiente: lo reconocen Malta, Chipre y Suecia.

Por razones obvias, la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) saludó con beneplácito la iniciativa de la sede papal: "En nombre del liderazgo y pueblo palestino, damos la bienvenida al reconocimiento del Vaticano al Estado de Palestina como una genuina contribución a la paz y la justicia, señaló el pasado miércoles Hanan Ashrawi, miembro del Comité de la OLP, en un comunicado.

Puede estar usted completamente seguro, estimado lector, que las reacciones, críticas y comentarios por la nueva apuesta vaticana seguirán apareciendo en los medios de comunicación nacionales e internacionales. Algunas personas van a elogiar el quehacer diplomático del papa, señalando que pretende abonar a la “solución” de uno de los conflictos más preocupantes y antiguos del Medio Oriente. Otras voces criticarán severamente su postura e injerencia en asuntos de carácter estrictamente político, actividad que Jesucristo soslayó mientras cumplió en esta tierra su misión, centrando toda su atención en los asuntos espirituales que el Señor Dios le encomendó, en los cuales –dijo– me conviene estar. 

@armayacastro


martes, 5 de mayo de 2015

INTOLERANCIA RELIGIOSA, UN MAL QUE SE NIEGA A DESAPARECER

Por Armando Maya Castro

La intolerancia religiosa ha tenido presencia en el mundo desde los tiempos más antiguos hasta nuestros días. Podemos asegurar, sin temor a equivocarnos, que se trata de un mal que no es característico de la era cristiana, tomando en cuenta que las manifestaciones de odio por motivos religiosos son anteriores al nacimiento de Cristo.

Aunque existen evidencias de que algunas religiones anteriores al cristianismo cometieron actos de intolerancia religiosa, en esta columna me referiré a las prácticas fanáticas que se cometieron a partir del Edicto de Milán, expedido por el emperador Constantino en 313 d. C.

Es importante aclarar primeramente que el origen del cristianismo se sitúa en el momento en que Jesús de Nazaret comenzó su ministerio en Palestina, luego de que Juan lo bautizara en las aguas del río Jordán, para cumplir –dijo– toda justicia. Desde entonces comenzó la conquista de almas mediante la verdad que el Padre dio a Jesucristo su Hijo muy amado, para que persuadiera a los corazones sin necesidad de emplear la fuerza, la presión o la amenaza.

“Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame”, decía el Señor Jesús a los judíos que le oían, demostrando con ello total respeto a la voluntad de sus congéneres. Así que, quienes le seguían, lo hacían porque tenían voluntad de seguirle, no porque el Señor Jesús los obligara a ir en pos de él utilizando métodos intolerantes.

Las cosas cambiaron en los siglos posteriores, específicamente en el siglo IV, que es el siglo en que el emperador Constantino proclamó el Edicto de Milán (313), dando absoluta tolerancia al “cristianismo” y restituyendo a la Iglesia los bienes que el Imperio romano le había confiscado para satisfacer las demandas de la antigua religión romana. El historiador Daniel Olmedo enumera los favores que Constantino otorgó a la naciente Iglesia, comprometida más con las autoridades del Imperio que con el Señor Jesucristo: exención de cargos civiles a los clérigos, en el 313; a los templos, el derecho a heredar; a los obispos, reconocimiento oficial de jurisdicción aun en el foro civil en el 318 (Daniel Olmedo, Historia de la Iglesia Católica, Porrúa, México, 1991, p. 112).

¿Cómo borró Constantino del Imperio a la antigua religión romana? José Natividad Rosales nos recuerda las intolerantes indicaciones del emperador para suprimirla: “Cese toda superstición. Sea abolida la locura del culto pagano y todos aquellos que osen desobedecer esta orden y todavía celebren sacrificios, que sean castigados según las penas que la ley establece”. O también: “Queremos que todos renuncien a ejercitar el culto pagano. Si hubiese alguno que desobedeciese, que sea castigado por la espada vengadora” (José Natividad Rosales, Misión Secreta en el Vaticano, Libro Mex Editores, México, 1960, p. 300).

Se inauguraba así la intolerancia religiosa practicada por la iglesia romana, la cual alcanzó su punto culminante en la Edad Media, que es también la edad del oscurantismo, en la que el papado estableció la llamada santa inquisición e inauguró las cruzadas, expediciones militares que se realizaron –al menos la primera de ellas– al grito de “Dios lo quiere”.

La inquisición y las cruzadas son dos de las instituciones más horrendas del papado; se establecieron con el propósito de preservar el poder político y económico de la Iglesia a través del monopolio de la religión, argumentando que todo, absolutamente todo, se hacía para defender la fe de los fieles del virus de la herejía.

Lamentablemente la intolerancia religiosa sigue presente en nuestro tiempo, y ahora afecta, en varios países islámicos, a la institución que la practicó por mucho tiempo en las naciones de mayoría católica. En muchos de estos países se niega a católicos y protestantes el derecho de profesar públicamente su religión, algo que es inadmisible en un tiempo como el actual, en que, por las leyes vigentes en cada nación, y por los tratados internacionales en materia de derechos humanos, debería aumentar el diálogo y la sensibilidad al respeto de las creencias religiosas.

Lamentablemente esto no es así, y existen episodios de intolerancia religiosa dignos de nuestra más enérgica condena: la reciente masacre ocurrida el pasado 2 de abril en la Universidad de Garissa, en Kenia, donde 147 personas fueron muertas y 79 heridas. Ese día, la milicia islámica Al-Shabbab atacó a las víctimas por sus creencias religiosas: a los musulmanes se les liberó, mientras que los cristianos fueron asesinados brutalmente. Lo ocurrido en Kenia es grave, pero lo que pasa en esa nación no se compara con lo que sucede en Nigeria, el país más letal en materia de intolerancia religiosa, gracias a las acciones criminales de la organización terrorista Boko Haram.

Los seres humanos esperamos que las autoridades de los países que no han logrado erradicar la intolerancia religiosa adopten medidas efectivas para ayudar a las víctimas de este terrible mal, y para poner fin a los actos irracionales de odio e intolerancia religiosa.

Twitter: @armayacastro

Publicado en El Mexicano el martes 5 de mayo de 2015

http://www.el-mexicano.com.mx/informacion/editoriales/3/16/editorial/2015/05/05/849102/en-plan-reflexivo

jueves, 23 de abril de 2015

NUEVAS FORMAS DE INTOLERANCIA RELIGIOSA

Por Armando Maya Castro

En la actualidad, los grupos antisectarios, so pretexto de advertir a la sociedad sobre el peligro que representan lo que ellos llaman “sectas”, llevan a cabo una de las formas más despiadadas de intolerancia religiosa.

En todo el mundo han surgido movimientos de esta naturaleza, cuyo modus operandi describe el escritor Pepe Rodríguez, en su obra Adicción a Sectas. Luego de explicarnos cómo todo movimiento social provoca la aparición de contramovimientos, el autor exhibe la injerencia de algunos sectores de la Iglesia católica en dichos grupos: “En el movimiento social antisectario actual se ha producido un peculiar maridaje entre los intereses de familias afectadas por “sectas” –representados desde hace algo más de dos décadas por Pro Juventud/AIS– y los de la Iglesia católica que, viendo amenazada su clientela por el fenómeno creciente e imparable de las “sectas” cristianas, ha potenciado expertos que, salvo honrosas excepciones, no pasan de ser meros predicadores que anatematizan a grupos sin fin basándose en informaciones magnificadas y manipuladas, cuando no totalmente falsas, a fin de poder encajarlas en sus intenciones evangelizadoras”.

El escritor español antes mencionado sostiene enseguida que “no deja de ser una fina ironía el hecho de que entre los antisectarios actualmente más activos –particularmente desde instituciones públicas–, destaquen miembros del catolicismo más ultraconservador y, claro está, del Opus Dei”.

Si un investigador de la estatura de Pepe Rodríguez se atreve a aseverar esto es porque posee pruebas de sus señalamientos. El Opus Dei (Obra de Dios, en latín), fundado por José María Escrivá de Balaguer en 1928, es el movimiento laico católico más importante al interior del catolicismo. Actualmente cuenta con más de 80 mil miembros, muchos de los cuales trabajan “en más de 600 periódicos, revistas y publicaciones científicas distribuidos por todo el mundo”. El dato anterior fue tomado del libro En el nombre de Dios, cuya primera edición tuvo lugar en 1984. Si en aquel tiempo habían irrumpido en 600 medios escritos, puede estar usted seguro que hoy por hoy se encuentran presentes en muchos más medios. Pero, según se desprende de lo aseverado por Pepe Rodríguez, los miembros de esta organización no sólo han infiltrado gente en los medios de información, sino también en los movimientos anticulto.

Los opusdeístas, que actualmente apoyan las acciones intolerantes de los grupos anticulto, han sido calificados como una secta peligrosísima. Esto dice de ellos el grupo católico de oración María Auxiliadora, el cual señala que el fundador del Opus Dei “fue conocido por su carácter irascible y su vulgar personalidad”. Según esta agrupación, Escrivá de Balaguer “poseía una mente enferma y una personalidad codiciosa, vulgar, soberbia y perversa” (https://jonkepa.wordpress.com/…/la-verdad-sobre-el-opus-de…/). Peter Beglar, quien es mencionado en la página web antes mencionada, afirma que “Escrivá estuvo internado como paciente psiquiátrico por cinco meses en un manicomio”. Beglar argumenta que su estancia en el hospital para enfermos mentales tenía el propósito de escapar de la persecución durante la guerra civil. Sin embargo, el mencionado grupo católico descarta que haya permanecido en el manicomio para ponerse a salvo de la pretendida persecución, asegurando que permaneció “en el hospital para tratar su enfermedad mental”.

A pesar de que la igualdad de derechos de las mujeres ha sido reconocida por las leyes y por la Declaración Universal de Derechos Humanos (Artículo 16.-1), Escrivá de Balaguer las ha discriminado, afirmando que “deberían ser como una alfombra donde la gente pueda pisar”. 

En la página web del grupo María Auxiliadora se afirma que la intolerancia del Opus Dei hacia los otros credos es ciega. Como ejemplo de la intransigencia opusdeísta señalan que la reina Isabel, cabeza de la Iglesia Anglicana, “es tildada de demonio” (Ibíd).


Si la Iglesia Anglicana —que cuenta con 80 millones de fieles en 165 países del mundo, y que posee una fuerza impresionante en el Reino Unido, Estados Unidos, Canadá y Nigeria— ha sido discriminada por el Opus Dei, ¿qué pueden esperar del Opus Dei las minorías religiosas?

Los movimientos anticulto, en los que participan opusdeístas y miembros de otras órdenes religiosas intolerantes, realizan un trabajo que favorece al catolicismo. Así lo demuestra el ataque despiadado a los grupos religiosos cuyo crecimiento y expansión constituye una seria amenaza para los intereses de la Iglesia católica. Estas iglesias y sus dirigentes han estado y seguirán estando en la mira de los grupos anticulto y de algunos opusdeístas. Los medios de comunicación, donde miles de éstos laboran, han sido utilizados en diversas ocasiones para vilipendiar a los dirigentes de las confesiones religiosas minoritarias, cuya limpia trayectoria ha sido atestiguada por la sociedad misma.

Los ataques de estos grupos a las minorías que despectivamente llaman sectas cristianas, no se producen únicamente en España, sino en diferentes partes del mundo, en donde “han perjudicado con sus acusaciones a personas o grupos que nada [tienen] que ver con sus desvaríos inquisitoriales” (Pepe Rodríguez, Adicción a Sectas, Ediciones B, S.A., Barcelona, 2000, pp. 153, 154). Para orquestar sus campañas difamatorias, los grupos anticulto seleccionan a las iglesias de brillante trayectoria, es decir, aquéllas que representan una amenaza para el catolicismo. ¿Qué sigue después? Una serie de calumnias que causa severos daños a la reputación de las personas y de los grupos religiosos que están en su mira. Pero de ello nos ocuparemos posteriormente.

Twitter: @armayacastro

sábado, 18 de abril de 2015

ESPAÑA BUSCA SER UN ESTADO LAICO; MÉXICO RETROCEDE EN LA MATERIA

Por Armando Maya Castro
La apuesta de Pedro Sánchez, secretario del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), es hacer un Estado laico en España. 

A diferencia de México, que constitucionalmente es un Estado laico, España no lo es. Como varios países europeos, España es un Estado aconfesional, que no es lo mismo que un Estado laico, pese a que algunos confunden aconfesional con laico.

Y es que no puede ser laico un país que el 3 de enero de 1979, en la vigencia de la Constitución española de 1978, firmó los acuerdos que sustituyeron el Concordato de 1953 entre España y el Vaticano, orientados a financiar a la Iglesia romana y a impulsar su proselitismo a través de la educación.  

No puede llamarse laica, sino confesional, una nación cuya Carta Magna señala, primero, que “los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española”, e inmediatamente después cita expresamente el nombre de una religión particular, indicando que esos poderes públicos “mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones” (Artículo 16.3).

La mención de una confesión religiosa específica en el texto constitucional constituye un atentado a la igualdad jurídica de las iglesias, un principio que en cualquier Estado laico, democrático y pluralista tiene plena garantía. Este tratamiento constitucional desigual y discriminatorio, es imposible que se dé en un Estado genuinamente laico. 

Aunque no explicite ningún privilegio para la religión que se cita con nombre y apellidos, la sola mención de la Iglesia Católica en la Constitución concede a esta religión un privilegio implícito que niega a las demás confesiones religiosas. Alguien podría argumentar, en defensa del texto constitucional, que no pueden mencionarse a todas porque son muchas. Si esto es así, los constitucionalistas españoles debieron haber asentado en el texto constitucional que los poderes públicos mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con todas las confesiones religiosas, sin mencionar el nombre de una iglesia. 

Además, todos sabemos que el Estado español, en conformidad con los acuerdos entre España y el Vaticano, proporciona dinero a la Iglesia católica para sus colegios, arregla los edificios religiosos de esta institución religiosa, sufraga el salario de los profesores de religión. Asimismo, tiene privilegios económicos en exenciones de impuestos y recibe terrenos gratis para sus parroquias, entre otros privilegios. 

Por lo anterior, me parece altamente atractiva la propuesta en materia de laicidad de Pedro Sánchez Pérez-Castejón, secretario del Partido Socialista Obrero Español (PSOE). La tarde del pasado miércoles, el economista y político español hizo el siguiente anuncio: “Mi apuesta será hacer un Estado laico en España. A todos los niveles, en educación, en materia de impuestos y también sobre las propiedades que tiene la Iglesia Católica”, explicó. 

Sánchez, quien acaba de recibir del expresidente del gobierno español, Felipe González, el apoyo como candidato del PSOE a la presidencia del gobierno, aseguró que, de llegar a la Moncloa, sacará la religión de las escuelas públicas y volverá a recuperar la asignatura de educación para la ciudadanía.
La apuesta de Pedro Sánchez empieza por la escuela, “una educación laica, sin religión en la escuela, pero siempre con respeto a los creyentes”, señaló al abundar sobre el tema, y agregó: “Yo llevo a mis hijas a un colegio público donde les enseñen educación cívica y no religión, un colegio donde se formen ciudadanos y no sotanas”.

Esta propuesta llega en un tiempo en que la Conferencia Episcopal Española ha elaborado un currículo de Religión Católica para primaria, secundaria y bachillerato, con claros contenidos catequéticos, que favorecen los intereses del romanismo en materia educativa. 

Mientras que en España el PSOE y Podemos se pronuncian por un Estado laico, en México se sigue produciendo un preocupante retroceso en materia de laicidad. El mejor ejemplo, la reforma del artículo 24 constitucional, cuyo dictamen contemplaba el desmantelamiento del carácter laico del Estado y de la educación. Por este y otros embates contra el Estado laico, urge sacar de la congeladora la iniciativa Ley General de Laicidad, presentada el 23 de octubre de 2014 en la Cámara de Diputados por el perredista Víctor Raymundo Nájera Medina. Esta propuesta es necesaria para acabar con “los casos de violaciones del Estado laico por diversas autoridades en diversos lugares del país y la ausencia de sanciones, a pesar de la promulgación de la reforma al artículo 40”, que define al Estado mexicano como una República laica. Por bien de México, ojalá que pronto se discuta y apruebe, en los términos en que fue presentada, la Ley General de Laicidad.

Twitter: @armayacastro

Publicado en el diario El Occidental, el sábado 18 de abril de 2015


jueves, 9 de abril de 2015

GENOCIDIO RUANDÉS

Por Armando Maya Castro
Cerca de un millón de personas fueron ejecutadas en el genocidio ruandés 

Al cumplirse 21 años del genocidio de Rwanda, el Secretario General de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, hizo un llamado a la comunidad internacional a "que no se limite a hablar de las atrocidades sin adoptar medidas oportunas para prevenirlas", indicó Radio ONU.

Ese fue, sin lugar a dudas, el propósito de la resolución A/RES/58/234, aprobada por la Asamblea General el 23 de diciembre de 2003, en la que declara el 7 de abril de 2004 Día Internacional de Reflexión sobre el genocidio cometido en Rwanda.

A través de dicha resolución, la Asamblea General “alienta a todos los Estados Miembros, las organizaciones del sistema de las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales competentes, así como a las organizaciones de la sociedad civil, a que observen en Día Internacional con actos y actividades especiales en memoria de las víctimas del genocidio cometido en Rwanda”. Asimismo, “hace un llamamiento a todos los Estados para que actúen de conformidad con la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, a fin de que no vuelvan a repetirse acontecimientos como los ocurridos en Rwanda en 1994”.

Para entender lo que pasó entonces en ese pequeño país de África Central, es importante remontarnos al 6 de abril de ese año. Ese día, los presidentes Juvenal Habyarimana y Cyprien Ntaryamira, de Ruanda y Burundi, respectivamente, perecieron en un “accidente” de aviación que Carla del Ponte narra así en su libro La caza: yo y los criminales de guerra: "Atardecía el 6 de abril de 1994 y el presidente Habyarimana volaba hacia Kigali tras una ronda de negociaciones para poner en práctica los acuerdos del reparto de poder. El piloto francés acababa de maniobrar para la aproximación final cuando alguien lanzó un proyectil tierra-aire que borró el aparato del cielo sin dejar rastro".

Tras el atentado, un grupo de la etnia hutu cercano a Habyarimana comenzó a ejecutar los planes de matanza organizada en agravio de civiles tutsis, a quienes responsabilizaron del doble magnicidio. Las víctimas del genocidio ruandés superaron el millón de personas, la mayoría de la etnia tutsi, aunque también fueron ejecutados miles de hutus moderados.

El actual presidente ruandés, Paul Kagame, ha acusado a Francia de haber tenido un “papel directo en la preparación del genocidio”. También ha responsabilizado a “oficiales belgas y a la Iglesia católica” de instaurar en su país una organización política responsable del odio étnico que desencadenó la matanza en cuestión (Excélsior, 7 de abril de 2014).

Una nota reciente de la agencia noticiosa EFE señala que, este 7 de abril, el mandatario de Rwanda insistió en que “es incomprensible que aquellos que predican la libertad sean aquellos que acogen a genocidas, en alusión a “la corte francesa que recientemente ha absuelto a un conocido genocida”, señaló Kagame.

Respecto a la implicación de algunos miembros del clero católico en el genocidio ruandés, Linda Melvern señala en su libro Un pueblo traicionado: el papel de occidente en el genocidio de Ruanda: “El apoyo católico al nacionalismo hutu era tan patente que, cuando se produjo el genocidio de 1994, el arzobispo de Kigali, Vicente Nsegiyumva, ocupaba un puesto en el Comité central del partido en el poder y estaba íntimamente ligado al entorno más próximo a ‘Poder hutu’, la asociación que organizó el genocidio”. La escritora aclara, con la debida mesura: “no todos los miembros de la Iglesia eran tan próximos al régimen, y algunos predicaban en favor de la reconciliación”.

Entre los procesados por su participación genocida se encuentran el extinto arzobispo Agustín Misago, dos monjas benedictinas: Consolata Mu-kangango (sor Gertrudis) y Julienne Mukabutera (sor María Kizito), acusadas de haber contribuido en la ejecución de 7 mil tutsis que buscaban refugio en el convento de Sovu. La participación de estas “religiosas” consistió en llamar “a las milicias para que echaran del lugar a los desesperados tutsis del perímetro del convento. Les dieron gasolina a los milicianos para que quemaran a unos 500 tutsis que se habían refugiado en el estacionamiento del convento” (La Jornada, 9 de junio de 2001).

Cuando un tribunal belga impuso a sor Gertrudis y María Kizito una condena de 15 y 12 años de cárcel, respectivamente, la sede papal reaccionó inmediatamente: “El Santo Padre no puede expresar sino una cierta sorpresa al ver cómo la grave responsabilidad de tantas personas y grupos envueltos en este tremendo genocidio en el corazón de África, recae en sólo unas pocas personas”, declaró Joaquín Navarro Valls, en ese tiempo portavoz del Vaticano.

Por la implicación de estos clérigos, la Iglesia católica en Ruanda seguirá siendo considerada corresponsable de un genocidio cuyo principal propósito era el extermino de la población tutsi.

Twitter: @armayacastro


Publicado el 9 de abril en el diario El Mexicano

http://www.el-mexicano.com.mx/informacion/editoriales/3/16/editorial/2015/04/09/843745/en-plan-reflexivo