sábado, 18 de julio de 2015

MANCERA Y EL ESTADO LAICO

Por Armando Maya Castro
Los acercamientos de Miguel Ángel Mancera con el cardenal Norberto Rivera Carrera han sido comentados y criticados en medios de comunicación y redes sociales, sobre todo cuando se realizó la campaña de desarme voluntario en la Ciudad de México

Los alcaldes de las grandes metrópolis del mundo han sido convocados al Vaticano por la Pontificia Academia para las Ciencias. El objetivo: participar "en un encuentro sobre cambio climático y esclavitud moderna", señala una nota de la agencia noticiosa Notimex.

A este encuentro asistirá Miguel Ángel Mancera Espinosa, Jefe de Gobierno del Distrito Federal, quien fue objeto de severas críticas cuando acudió a la misa de inauguración del pontificado del papa Francisco, misma que tuvo lugar el 19 de marzo de 2013.

Las críticas contra Mancera en ese tiempo se debieron a que su viaje al Vaticano constituyó una evidente violación al carácter laico del Estado mexicano, algo que en los últimos años se ha vuelto muy común entre los miembros de la clase política mexicana.

Esta situación se da a pesar del artículo 40 constitucional, y de que nuestras autoridades protestaron –al asumir sus cargos– cumplir y hacer cumplir la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanan.

Por la amenaza que representa para nuestro planeta y su biodiversidad, siempre estaré a favor de las acciones que se realizan para combatir el cambio climático, un tema importante, que se ha convertido de unos años a la fecha en un problema de seguridad a nivel mundial. Sin embargo, estoy convencido de que las autoridades de gobierno, entre ellas Miguel Ángel Mancera, deben realizar dichas acciones al margen de la Iglesia católica, una institución que intentará, seguramente, capitalizar a su favor la más reciente encíclica del papa Francisco, titulada “Laudato Si”, la cual ha sido calificada de “histórica”, por ser la primera vez que un pontífice romano emite un documento dedicado a la protección del medio ambiente.

Antes de aceptar la invitación vaticana, el Jefe de Gobierno del Distrito Federal debió pensar en lo que él es: un funcionario público en un Estado laico, obligado a mostrar respeto absoluto a la separación del Estado y las Iglesias, una razón por la cual no debería acudir al llamado que ha hecho el Vaticano a los alcaldes de todo el mundo.

Conociendo la forma de proceder de nuestros políticos, tenga usted la seguridad que Mancera viajará al Vaticano restándole importancia a las leyes de México. Lo hará en nombre del combate al cambio climático, una actividad que se puede y debe hacer manteniendo una sana distancia de la Iglesia católica, algo que al parecer nunca ha podido hacer el jefe de gobierno de la Ciudad de México. Afirmo lo anterior porque hace unos meses, Mancera eligió la Basílica de Guadalupe y la Catedral Metropolitana para llevar a cabo las acciones de desarme voluntario, un trabajo que, a pesar de las críticas y del Estado laico, se llevó a cabo en instalaciones católicas y de la mano del cardenal Norberto Rivera Carrera.

Vuelvo al tema de la cumbre sobre cambio climático para señalar que en el Vaticano ya todo está listo para que el papa Francisco reciba en audiencia a los alcaldes de setenta grandes ciudades de todo el mundo. Esta recepción se llevará a cabo el próximo miércoles, luego de que los alcaldes asistentes participen, los días 21 y 22 de este mes, en la conferencia “Esclavitud moderna y Cambio climático: el compromiso de las ciudades”.

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sábado, 11 de julio de 2015

CINCO DÉCADAS DE INTOLERANCIA RELIGIOSA EN CHIAPAS

Por Armando Maya Castro 

En Chiapas, los católicos tradicionalistas siguen violentando las libertades fundamentales de los evangélicos que viven en ese estado de la República Mexicana, ubicado geográficamente en el extremo sureste de nuestro territorio, en la frontera con Guatemala. 

Estos casos de violencia religiosa en dicha región del país no son nuevos. Se vienen cometiendo con frecuencia desde mediados de los años sesenta, a pesar de nuestras leyes y de que Chiapas es, desde hace ya varios años, el estado menos católico del país, según datos del INEGI. 

A los innumerables casos de intolerancia religiosa, que en un lapso de cinco décadas han producido la expulsión de más de 40 mil evangélicos de varias comunidades chiapanecas, debemos añadir el más reciente caso de intolerancia por motivos religiosos: el arresto de cinco tzotziles -tres de ellos menores de edad- detenidos el pasado miércoles 8 de julio. Este arresto se perpetró porque en Tzeteltón, municipio de San Juan Chamula, existe un acuerdo arbitrario e intolerante, firmado por las autoridades, el cual consiste en que "los pobladores que se conviertan en protestantes deben pagar una multa de cinco mil pesos y en caso de negarse, realizar trabajos forzados y abandonar su vivienda", informa una nota publicada en el portal de un diario de circulación nacional. 

Estará de acuerdo conmigo, estimado lector, que el acuerdo en cuestión atenta contra los derechos humanos de los habitantes de Tzeteltón y de los cinco evangélicos arrestados, quienes tienen el derecho de exigir justicia y la anulación de cualquier acuerdo que limite o menoscabe su libertad de tener o de adoptar las creencias religiosas de su elección. 

Entiendo que esto último es bastante complicado en un estado como Chiapas, donde las autoridades han permitido el avance y arraigo de la intolerancia religiosa, y que casos como el que nos ocupa, en agravio de los miembros de la Iglesia Jesús es el Camino, queden en la más vergonzosa impunidad. 

Señalo lo anterior porque en la misma nota se informa sobre otro caso de intolerancia religiosa que sigue impune y sin solución. Se trata del caso de "53 indígenas evangélicos desplazados de las comunidades de La Florecilla y Los Llanos, municipio de San Cristóbal y San Gregorio, municipio de Huixtán, [quienes] cumplieron un mes en plantón en la Plaza Catedral de esta ciudad para exigir el cumplimiento de una minuta firmada en diciembre pasado por las autoridades estatales para su reubicación, pues ya no pueden retornar a sus localidades", refiere.

Como usted recordará, en diciembre de 2014, las autoridades de Chiapas se comprometieron, mediante la firma de una minuta, a reubicar a 40 evangélicos de la comunidad de Los Llanos, municipio de San Cristóbal de las Casas, expulsados en enero de 2010 por los católicos tradicionalistas. Según el convenio, la reubicación debió darse el pasado mes de abril, pero nada de esto ha ocurrido, por lo que los desplazados decidieron "instalarse en plantón por tiempo indefinido, hasta que se cumpla lo pactado en la minuta", declaró el líder evangélico de Alas de Águila, Esdras Alonso González.

Mientras estos actos deplorables ocurren en el estado de Chiapas, en Bolivia el papa Francisco pidió perdón por las ofensas y crímenes que la Iglesia católica cometió contra los pueblos indígenas durante la conquista de América. Lo que no dijo el Pontífice romano en su súplica pública de perdón, es que su Iglesia, la católica, sigue cometiendo en varios países -entre ellos México- atropellos semejantes a los que cometieron los católicos en el siglo XVI, el siglo en que se llevó a cabo, de manera arbitraria, la imposición del catolicismo en nuestro continente. 


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Publicado el 10 de julio de 2015 en el diario El Occidental 

sábado, 4 de julio de 2015

A 239 AÑOS DE LA INDEPENDENCIA DE ESTADOS UNIDOS

Por Armando Maya Castro
       Hoy, los estadounidenses celebran a lo grande su independencia, aunque no todos (Foto: Shutterstock)

Un día como hoy, pero de 1776, los Estados Unidos de América declararon su Independencia definitiva de la Gran Bretaña, logrando que las trece colonias unidas se convirtieran en  trece estados libres e independientes.

Alfonso Rodríguez Moreno, en su obra Origen, evolución y positivización de los derechos humanos, señala que la Declaración de Independencia Americana –redactada por el abogado Thomas Jefferson, con el apoyo de Benjamin Franklin y John Adams– pondera “la tolerancia religiosa, la libertad individual y el consentimiento de los principios político-jurídicos fundamentales”.

Comparto a continuación la conclusión de este importante documento, en el que los cincuenta y seis firmantes coinciden al señalar que es necesario que las colonias anuncien su separación y disuelvan sus lazos con el Reino Unido: “Por tanto, los representantes de los Estados Unidos de América convocados por el Congreso General, tomando como testigo al Juez Supremo del Universo de la rectitud de nuestras intenciones, en nombre y por la autoridad del buen pueblo de estas Colonias, solemnemente hacemos público y declaramos: Que estas colonias unidas son, y deben serlo por derecho, estados libres e independientes que quedan libres de toda lealtad a la Corona Británica y que toda vinculación política entre ellas y el estado de la Gran Bretaña queda y debe quedar totalmente disuelta: y que, como estados libres o independientes tienen pleno poder para hacer la guerra, concertar la paz, concertar alianzas, establecer el comercio y efectuar los actos y providencias a que tienen derecho los estados independientes...”.

La Declaración en comento, además de poner fin a la dominación inglesa, “enfatizó una serie de aspectos propios de la ideología democrático-liberal tales como el que los hombres han sido creados iguales y, por lo tanto, tienen una serie de derechos inalienables como son: la vida, la libertad y la felicidad", subraya Carlos Araya Pochet en su obra Historia de América en perspectiva latinoamericana.

Este autor señala, en el libro antes mencionado, que "la Declaración de Independencia aceleró la confrontación", y agrega: "En efecto, en ese mismo año (1776) los funcionarios británicos fueron sustituidos por gobernadores norteamericanos. Sin embargo, como resulta comprensible, Inglaterra no se resignó a perder sus colonias, y los Estados Unidos debieron prepararse para resistir a su poderosa Metrópoli".
Fue el general George Washington, al mando de las milicias estadounidenses, quien logró conducir a éstas a la victoria en las cercanías de Saratoga (1777), asegurando así la independencia de Estados Unidos de América.

Este logro histórico del pueblo estadounidense, que el día de hoy será celebrado con desfiles, actos memoriales y fuegos artificiales, es uno de los acontecimientos más relevantes del siglo XVIII, el cual enriqueció también a “otros movimientos libertarios como fueron la Revolución Francesa y la emancipación de las colonias de América Hispana, Portuguesa y Francesa”.

Mientras los estadounidenses celebran a lo grande su independencia, conviene que tengamos presente que Estados Unidos es una nación donde todavía existen marcadas distinciones entre ciudadanos e indocumentados, una situación que riñe con el texto de la Declaración. Y lo digo no sólo por las torpes declaraciones del racista Donald Trump en contra de los inmigrantes mexicanos, sino por un sinnúmero de situaciones que viven nuestros compatriotas en suelo norteamericano.

Olvidémonos de Trump, de quien no vale la pena ocuparnos, y hablemos un poco más sobre la Declaración de Independencia de Estados Unidos, un texto que, como señalé en párrafos anteriores, fue signado por cincuenta y seis representantes de Estados Unidos, de los cuales ocho eran inmigrantes, destaca el ex presidente John F. Kennedy en su libro Una nación de inmigrantes. Sobre este punto en particular, Jorge Ramos, en su libro Tierra de todos: nuestro momento para crear una nación de iguales, manifiesta: "Está claro, entonces, que en el espíritu de la declaración estaba el incluir a todos, inmigrantes y no inmigrantes".

Otro aspecto digno de mención es el siguiente: a doscientos treinta y nueve años de la independencia de Estados Unidos, algunos afroamericanos estadounidenses consideran que nada tienen que celebrar el día de hoy, pues cuando su país se independizó de la Gran Bretaña, la esclavitud aún existía. Para quienes piensan en esto, así como en los frecuentes casos de racismo que tienen lugar en el vecino país del norte, esta fecha no ha sido ni es sinónimo de celebración, tampoco del fin de la represión.

Twitter: @armayacastro

Publicado en El Occidental, el día 4 de julio de 2015

viernes, 29 de mayo de 2015

ECUADOR: VISITA PAPAL Y ESTADO LAICO

Por Armando Maya Castro
El papa y el presidente ecuatoriano Rafael Correa (Foto / ACI Prensa)

El papa tiene todo el derecho de visitar a los fieles de su Iglesia en cualquier país del mundo. Es un derecho que tiene no sólo Jorge Mario Bergoglio, líder máximo del catolicismo, sino también los líderes de todas las religiones del mundo. El problema no es que se realicen esta clase de visitas, sino que se utilicen recursos públicos para sufragar las actividades de las mismas.

Hoy me referiré específicamente a lo que pasa en la República del Ecuador, un país laico de acuerdo al artículo primero de la Constitución ecuatoriana, que a la letra dice: “El Ecuador es un Estado constitucional de derechos y justicia, social, democrático, soberano, independiente, unitario, intercultural, plurinacional y laico”.

La separación definitiva del Estado y de la Iglesia en ese país sudamericano se produjo en 1895, luego del triunfo de la revolución liberal. Fue entonces cuando se limitó el ámbito de influencia de la Iglesia romana, “cuyo poder era percibido como el principal obstáculo para los avances modernizadores”, señala la escritora Gabriela Dalla Corte.

Ese año se logró, entre otras cosas, el establecimiento de la educación laica, el manejo de los cementerios por parte del Estado, el establecimiento del divorcio y la eliminación del diezmo.

Tras este importante avance, vino una lamentable regresión al ser promulgada la Constitución de 1897, misma que instituyó el catolicismo como única religión del Estado (Artículo 12). Inmediatamente después del anterior artículo, que elevaba a rango constitucional el carácter confesional del Estado, la Carta Magna en cuestión instaba al respeto de las creencias y manifestaciones religiosas de la ciudadanía (Artículo 13).

Este retroceso fue remediado al ser promulgada la Constitución Liberal de 1906, en la que se suprime la religión oficial y se garantiza la libertad de conciencia. El artículo 16 de este documento, al que tuve acceso mediante la página web de la Asamblea Constituyente de la República del Ecuador, consignaba que "La enseñanza es libre, sin más restricciones que las señaladas en las leyes respectivas; pero la enseñanza oficial y la costeada por las Municipalidades, son esencialmente seglares y laicas”. Este artículo añade, asimismo, que “Ni el Estado ni las Municipalidades subvencionarán ni auxiliarán, en forma alguna, otras enseñanzas que no fueren la oficial y la municipal.”

Lamentablemente, los preparativos para recibir al papa en el Ecuador rompen con el carácter laico que tiene el Estado ecuatoriano. Y es que el presidente Rafael Vicente Correa Delgado, quien se identifica con los sectores más liberales de la Iglesia católica ecuatoriana, emitió el pasado 29 de abril el Decreto 663, en el que declara de interés nacional la visita del papa Francisco a ese país (Artículo 1). Este precepto presidencial pasa por encima de la diversidad religiosa existente en ese país, la cual consta en el siguiente dato: La Dirección de Políticas de regulación para el Libre Ejercicio de Cultos del Ministerio de Justicia, Derechos Humanos y Cultos, registra legalmente en Ecuador más de 2.980 grupos religiosos.

El decreto ejecutivo emitido por el presidente Correa, que crea el Comité Nacional para la visita del romano pontífice, ordena "Disponer a la Administración Pública Central e Institucional y solicitar de los Gobiernos Autónomos Descentralizados que, en el marco de sus competencias, orienten sus acciones para coadyuvar en la realización efectiva de este evento internacional" (Artículo 2).

El presidente dispuso en su decreto no sólo la creación de un comité especial; también ordenó que los gastos de la visita apostólica los asuma el Estado ecuatoriano: "En caso de que las actividades de la visita del Papa Francisco demanden gastos en el ámbito de las competencias de Ministerios o Entidades del Sector Público, estos egresos serán asumidos con cargo a sus propios presupuestos" (Artículo 5).

El decreto en cuestión, y las acciones que el Estado realiza con motivo de la visita papal, evidencian que las autoridades ecuatorianas están procediendo como si Ecuador fuese un Estado confesional. Daniel Crespo, profesor de Humanidades de la Universidad de Los Hemisferios, señala que “en la práctica el Ecuador funciona como un Estado confesional”. Este académico presenta como prueba de sus afirmaciones las siguientes situaciones: “Desde 1895 hay en Ecuador una Ley de Cultos, pero los juristas aplican el Concordato con la Iglesia católica como si fuera la Ley de Cultos. Hay instancias como el Consejo Nacional de Libertad Religiosa, en donde se ha evidenciado que la laicidad del Estado no se ha verificado, a pesar de haberse proclamado hace más de un siglo. Los pasaportes diplomáticos sólo eran concedidos a obispos católicos y no a representantes de otras confesiones…”.

Los anteriores privilegios, y los que por decreto presidencial se están otorgando a la Iglesia romana con motivo de la visita papal, prueban fehacientemente el desmantelamiento del Estado laico ecuatoriano, una situación que coloca a las minorías religiosas en un estado de exclusión e indefensión, así como en una total desventaja frente a la institución religiosa que está siendo altamente favorecida por el presidente Rafael Correa. 

Twitter: @armayacastro

Publicado el jueves 29 de mayo de 2015 en El Mexicano de Tijuana

jueves, 21 de mayo de 2015

DISCRIMINACIÓN Y ESPIONAJE TELEFÓNICO

Por Armando Maya Castro
Representantes de pueblos indígenas reunidos con Lorenzo Córdova Vianello (Foto: Semanario Proceso) 

Todo parece indicar que nada le va a suceder a Lorenzo Córdova Vianello, consejero presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), por discriminar y burlarse de la forma de hablar de Mauricio Mata Soria, un representante indígena de Guanajuato con el que sostuvo una reunión el pasado mes de abril.

Y digo que nada sucederá porque el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) informó este martes que no abrirá un procedimiento de queja sobre la conversación del funcionario del INE, argumentando estar “legalmente impedido” por el Artículo 16 de la Constitución Política, el cual garantiza el derecho de las personas a la inviolabilidad de sus comunicaciones privadas. Ante la explicación del Conapred uno se pregunta: ¿Dónde queda el derecho de las personas a no ser discriminadas?

A pesar de que en redes sociales le piden que se vaya, y de que miles de personas han firmado en Internet una petición que circula en la plataforma Change.org, exigiendo la renuncia del titular del INE por sus comentarios racistas y ofensivos contra los indígenas del país  y los padres de los estudiantes desaparecidos en Ayotzinapa, Lorenzo Córdova ha descartado esta posibilidad, ya que los tiempos electorales no son propicios para este cambio, explicó. 

Se queda al frente del INE a pesar de sus indefendibles expresiones discriminatorias, con las que ofendió no sólo a una persona, sino a millones y millones de indígenas esparcidos a lo largo y ancho de territorio mexicano y, simultáneamente, a todo el pueblo de México. 

La información sobre la no renuncia de Córdova Vianello la han dado a conocer varios medios de comunicación, entre ellos El Universal, que en la columna Bajo Reserva Exprés se refiere a "tres componentes" del mensaje que preparó el funcionario electoral de mayor importancia en México, ninguno de los cuales contempla la salida de Córdova de la presidencia del órgano electoral.

El primero de estos componentes, y al que mayor importancia le han dado el INE y algunos actores políticos de México, es la cuestión del espionaje telefónico. Para Córdova, la filtración del audio que contiene la conversación telefónica con Edmundo Jacobo Molina, secretario ejecutivo del organismo, tiene claramente una intención de lastimar al INE, organismo que ha hecho pública su indignación por este tipo de prácticas, exigiendo de las autoridades competentes la más exhaustiva investigación.

Por supuesto que indigna el espionaje telefónico en agravio de Córdova Vianello, toda vez que vulnera los derechos humanos de este servidor público, y no es aceptable que en México se den este tipo de prácticas ilegales. Estoy totalmente convencido de que lo ideal sería que estos delitos fuesen perseguidos y sancionados como marca la ley, pero también sé que lo real en México es que ninguna de las personas que se han valido del espionaje telefónico para obtener grabaciones de personalidades políticas y sociales ha pisado la cárcel jamás. 

En su “disculpa”, el presidente consejero del INE calificó su comentario como “probablemente poco afortunado en el ámbito de una conversación privada”, en vez de reconocer sin ambages que se equivocó y que sus palabras fueron, no poco, sino muy desafortunadas. También dijo que sus expresiones tienen que ver con “un juicio estrictamente personal respecto de un interlocutor que no forma parte de un juicio público ni relativo a derechos. Un comentario jocoso, si quieres desafortunado, respecto de un episodio de los muchos (a) que estamos expuestos a este tipo de funciones’’. 

Más allá de las inconvincentes explicaciones del árbitro electoral, me parece altamente indignante que este funcionario público se haya burlado así de las personas que no tuvieron las oportunidades de superación académica que él tuvo. Estoy totalmente convencido de que si los indígenas de los que se burló hubieran tenido las oportunidades que la situación del país les ha negado, varios de ellos superarían a muchos de los políticos que se desempeñan actualmente en la función pública. Si lo dudan, pregunten por Benito Juárez, el campesino indígena que llegó a ser presidente de México, no cualquier presidente, el mejor que ha tenido nuestro país.

Twitter: @armayacastro

Publicado el jueves 21 de mayo en el diario El Mexicano


sábado, 16 de mayo de 2015

RECONOCIMIENTO DEL VATICANO AL ESTADO DE PALESTINA

Por Armando Maya Castro
El papa Francisco y el presidente palestino, Mahmoud Abbas.  Foto:  EFE 

El día de hoy, el papa Francisco recibió en audiencia en el Vaticano al presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmoud Abbas, célebre, entre otras cosas, por negar en un libro de su autoría el asesinato de seis millones de judíos en el holocausto nazi. 

El encuentro entre el pontífice romano y el presidente palestino se produce días después de que el Vaticano se sumara a los países que reconocen oficialmente la existencia de Palestina como Estado soberano, un tema que ha generado todo tipo de reacciones.

El reconocimiento en cuestión ha sido considerado por diversos medios de comunicación europeos como “un gesto político que plasma de forma oficial algo que el Vaticano ya tenía asumido: durante su visita del pasado mes de mayo a Tierra Santa, el papa Francisco siempre se refirió al ‘Estado palestino’, aun a sabiendas de que la expresión supone un desaire diplomático a Israel”, señala un reportaje del diario El País de España.

Por su parte, BBC Mundo, el portal de noticias en español que pertenece a la BBC de Londres, señala que Israel ha expresado su desacuerdo con la decisión vaticana. Se unen al desacuerdo israelí “los defensores más ‘duros’ de Israel en el Congreso de Estados Unidos”, quienes levantaron la voz pidiendo al pontífice romano “evite la política”, informa una nota de la Agencia France-Presse. 

La anterior nota hace públicas las declaraciones que al respecto hizo el diputado republicano Jeff Duncan, un bautista sureño que ha manifestado su abierto apoyo a la existencia y defensa del Estado judío: “Es interesante que el Vaticano se haya hecho tan político cuando ultimadamente debería estar trabajando por guiar a la gente hacia Jesucristo y la salvación; y eso es lo que la Iglesia debería hacer”, declaró el legislador estadounidense. 

Ted Franks, otro bautista y diputado republicano de Arizona, expresó en los siguientes términos su opinión sobre el Papa y sobre este espinoso tema: “Es una figura religiosa y tiene todo derecho a su punto de vista político, pero alguien de ese perfil debiera tener una fuerte estructura en las escrituras para cualesquier posición que desee tomar”. 

De todos es sabido que Estados Unidos no es la única nación del mundo que desconoce a Palestina como Estado independiente. Lo desconoce también la Unión Europea (UE), quien manifestó, en 2010, que reconocería al Estado Palestino cuando llegase “el momento oportuno”.  Mientras ese momento llega, la UE adopta la misma visión de Estados Unidos, en el sentido “de que sólo puede surgir un país independiente a través de negociaciones con Israel, y no por un proceso de reconocimiento unilateral”. Lo anterior no significa que todos los países europeos desconozcan a Palestina como Estado libre e independiente: lo reconocen Malta, Chipre y Suecia.

Por razones obvias, la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) saludó con beneplácito la iniciativa de la sede papal: "En nombre del liderazgo y pueblo palestino, damos la bienvenida al reconocimiento del Vaticano al Estado de Palestina como una genuina contribución a la paz y la justicia, señaló el pasado miércoles Hanan Ashrawi, miembro del Comité de la OLP, en un comunicado.

Puede estar usted completamente seguro, estimado lector, que las reacciones, críticas y comentarios por la nueva apuesta vaticana seguirán apareciendo en los medios de comunicación nacionales e internacionales. Algunas personas van a elogiar el quehacer diplomático del papa, señalando que pretende abonar a la “solución” de uno de los conflictos más preocupantes y antiguos del Medio Oriente. Otras voces criticarán severamente su postura e injerencia en asuntos de carácter estrictamente político, actividad que Jesucristo soslayó mientras cumplió en esta tierra su misión, centrando toda su atención en los asuntos espirituales que el Señor Dios le encomendó, en los cuales –dijo– me conviene estar. 

@armayacastro


martes, 5 de mayo de 2015

INTOLERANCIA RELIGIOSA, UN MAL QUE SE NIEGA A DESAPARECER

Por Armando Maya Castro

La intolerancia religiosa ha tenido presencia en el mundo desde los tiempos más antiguos hasta nuestros días. Podemos asegurar, sin temor a equivocarnos, que se trata de un mal que no es característico de la era cristiana, tomando en cuenta que las manifestaciones de odio por motivos religiosos son anteriores al nacimiento de Cristo.

Aunque existen evidencias de que algunas religiones anteriores al cristianismo cometieron actos de intolerancia religiosa, en esta columna me referiré a las prácticas fanáticas que se cometieron a partir del Edicto de Milán, expedido por el emperador Constantino en 313 d. C.

Es importante aclarar primeramente que el origen del cristianismo se sitúa en el momento en que Jesús de Nazaret comenzó su ministerio en Palestina, luego de que Juan lo bautizara en las aguas del río Jordán, para cumplir –dijo– toda justicia. Desde entonces comenzó la conquista de almas mediante la verdad que el Padre dio a Jesucristo su Hijo muy amado, para que persuadiera a los corazones sin necesidad de emplear la fuerza, la presión o la amenaza.

“Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame”, decía el Señor Jesús a los judíos que le oían, demostrando con ello total respeto a la voluntad de sus congéneres. Así que, quienes le seguían, lo hacían porque tenían voluntad de seguirle, no porque el Señor Jesús los obligara a ir en pos de él utilizando métodos intolerantes.

Las cosas cambiaron en los siglos posteriores, específicamente en el siglo IV, que es el siglo en que el emperador Constantino proclamó el Edicto de Milán (313), dando absoluta tolerancia al “cristianismo” y restituyendo a la Iglesia los bienes que el Imperio romano le había confiscado para satisfacer las demandas de la antigua religión romana. El historiador Daniel Olmedo enumera los favores que Constantino otorgó a la naciente Iglesia, comprometida más con las autoridades del Imperio que con el Señor Jesucristo: exención de cargos civiles a los clérigos, en el 313; a los templos, el derecho a heredar; a los obispos, reconocimiento oficial de jurisdicción aun en el foro civil en el 318 (Daniel Olmedo, Historia de la Iglesia Católica, Porrúa, México, 1991, p. 112).

¿Cómo borró Constantino del Imperio a la antigua religión romana? José Natividad Rosales nos recuerda las intolerantes indicaciones del emperador para suprimirla: “Cese toda superstición. Sea abolida la locura del culto pagano y todos aquellos que osen desobedecer esta orden y todavía celebren sacrificios, que sean castigados según las penas que la ley establece”. O también: “Queremos que todos renuncien a ejercitar el culto pagano. Si hubiese alguno que desobedeciese, que sea castigado por la espada vengadora” (José Natividad Rosales, Misión Secreta en el Vaticano, Libro Mex Editores, México, 1960, p. 300).

Se inauguraba así la intolerancia religiosa practicada por la iglesia romana, la cual alcanzó su punto culminante en la Edad Media, que es también la edad del oscurantismo, en la que el papado estableció la llamada santa inquisición e inauguró las cruzadas, expediciones militares que se realizaron –al menos la primera de ellas– al grito de “Dios lo quiere”.

La inquisición y las cruzadas son dos de las instituciones más horrendas del papado; se establecieron con el propósito de preservar el poder político y económico de la Iglesia a través del monopolio de la religión, argumentando que todo, absolutamente todo, se hacía para defender la fe de los fieles del virus de la herejía.

Lamentablemente la intolerancia religiosa sigue presente en nuestro tiempo, y ahora afecta, en varios países islámicos, a la institución que la practicó por mucho tiempo en las naciones de mayoría católica. En muchos de estos países se niega a católicos y protestantes el derecho de profesar públicamente su religión, algo que es inadmisible en un tiempo como el actual, en que, por las leyes vigentes en cada nación, y por los tratados internacionales en materia de derechos humanos, debería aumentar el diálogo y la sensibilidad al respeto de las creencias religiosas.

Lamentablemente esto no es así, y existen episodios de intolerancia religiosa dignos de nuestra más enérgica condena: la reciente masacre ocurrida el pasado 2 de abril en la Universidad de Garissa, en Kenia, donde 147 personas fueron muertas y 79 heridas. Ese día, la milicia islámica Al-Shabbab atacó a las víctimas por sus creencias religiosas: a los musulmanes se les liberó, mientras que los cristianos fueron asesinados brutalmente. Lo ocurrido en Kenia es grave, pero lo que pasa en esa nación no se compara con lo que sucede en Nigeria, el país más letal en materia de intolerancia religiosa, gracias a las acciones criminales de la organización terrorista Boko Haram.

Los seres humanos esperamos que las autoridades de los países que no han logrado erradicar la intolerancia religiosa adopten medidas efectivas para ayudar a las víctimas de este terrible mal, y para poner fin a los actos irracionales de odio e intolerancia religiosa.

Twitter: @armayacastro

Publicado en El Mexicano el martes 5 de mayo de 2015

http://www.el-mexicano.com.mx/informacion/editoriales/3/16/editorial/2015/05/05/849102/en-plan-reflexivo