viernes, 20 de marzo de 2015

BENITO JUÁREZ Y LOS EVANGÉLICOS DE MÉXICO

Por Armando Maya Castro

Por adelantado, miles de evangélicos del estado de Tabasco celebraron el pasado lunes el 209 aniversario del natalicio de Benito Juárez García, contando con la presencia del gobernador de esa entidad, Arturo Núñez Jiménez, quien reconoció en el Benemérito de las Américas a un hombre fiel a sus principios, que trabajó en  la construcción democrática de México.

Este homenaje, y muchos otros que los evangélicos de México han brindado a la figura de Juárez en celebraciones similares, son resultado del reconocimiento de las iglesias no católicas al legado juarista, lo que permitió que en nuestro país existiera la diversidad religiosa. Esto último era algo impensable e imposible antes de que fuesen promulgadas las Leyes de Reforma, ese “conjunto de leyes y decretos cuyo objeto era implementar la ejecución de algunas normas constitucionales dirigidas a terminar con el inmenso poder de la iglesia católica en la vida política nacional”, apunta Fernando Serrano Migallón en su obra Las Constituciones de México.

Fue "con el triunfo de las ideas liberales, plasmadas en la Constitución de 1857, y con la Ley de Libertad de Cultos, promulgada por Benito Juárez en 1860", cuando "se puso en marcha el marco legal [...] para dar oportunidad a los mexicanos de conocer y practicar otras creencias diferentes al catolicismo", señala Deyssy Jael de la Luz García en su obra El Movimiento Pentecostal en México: La Iglesia de Dios, 1926-1948.
Antes de Juárez y los hombres de la Reforma, las diversas constituciones que tuvo México eran intolerantes, pues sólo reconocían a una Iglesia: la católica, cuyos jerarcas gozaban de todo género de privilegios, incluso por encima del Estado. Estas prerrogativas llegaron a su fin luego de la promulgación de las Leyes de Reforma, incorporadas a la Carta Magna de 1857, el 14 de diciembre de 1874, durante el mandato de Sebastián Lerdo de Tejada.

Hasta aquí, todo bien para México y también para los evangélicos, quienes comenzaron a ejercer inmediatamente la libertad religiosa otorgada por las leyes juaristas, lo que ocasionó el furor de los clérigos y fieles de la Iglesia católica. La reacción católica ante la labor proselitista que los evangélicos comenzaron a realizar desde aquellos años, incrementó la intolerancia religiosa en varias zonas del país, como lo han documentado diversos autores.

En estos 150 años, la herencia juarista no ha logrado suprimir del todo la intolerancia religiosa, como muchos lo quisiéramos. Aun así, tenemos que agradecerle a Juárez y a los liberales de su tiempo la existencia de las leyes que, de entonces a la fecha, han sido creadas en contra de la discriminación e intolerancia religiosa, enemigos despiadados de las minorías religiosas.

Sobre la figura de Juárez, debo decir que, a pesar del desdén a su obra por parte del clero católico, ésta se ha agigantado con el correr de los años. Las infamas que durante más de 150 años se han volcado contra esa figura señera, no han logrado afectar la personalidad del oriundo de San Pablo Guelatao, Oaxaca. Los grupos de derecha, empecinados en sepultar el legado laicista de Juárez, no han conseguido su objetivo. Tampoco lo ha logrado la clase política y gobernante que se rinde a los pies de un poder extranjero, permitiendo la intromisión del Vaticano en asuntos internos de México, como lo hizo el papa Francisco al expresar su deseo de que Argentina se encuentre “a tiempo de evitar la mexicanización”. 

A dos días de la celebración oficial del natalicio de Benito Juárez, los mexicanos seguimos altamente preocupados por los esfuerzos anti laicistas del clero y de la derecha confesional, interesados en reformar los artículos constitucionales que impiden que la Iglesia católica recupere privilegios en el campo de la educación pública y en la posesión y control de los medios masivos de comunicación.

Twitter: @armayacastro 


Publicado el 20 de marzo de 2015 en el diario El Mexicano


sábado, 14 de marzo de 2015

MISOGINIA ENTRE LA CLASE POLÍTICA MEXICANA

Por Armando Maya Castro
“Ustedes son lo mejor que nos ha pasado. Están rebuenas todas para cuidar niños, para atender la casa, para cuando llega uno y ‘a ver, mijito, las pantunflitas’” (Kiko Vega).

Antes, durante y después de la celebración del Día Internacional de la Mujer, que conmemoró el pasado 8 de marzo los esfuerzos de las mujeres en la vindicación de sus derechos como trabajadoras y ciudadanas, la clase política y gobernante de México se volcó en elogios, aplaudiendo el esfuerzo, el talento y lucha constante de las mujeres.

En esos días, varios políticos ponderaron los avances, las políticas públicas  y la creación de nuevas leyes en favor de los derechos de las mujeres, así como el compromiso de las instituciones y autoridades de gobierno en términos de mejorar la situación de todas ellas, la cual sigue siendo difícil en diversos ámbitos de participación social, política y laboral. Cabe mencionar que esto último pocos lo dijeron.

Algunos políticos, queriendo elogiar a las mujeres, terminaron denigrándolas. Me refiero específicamente al  gobernador de Baja California, Francisco Arturo Vega de Lamadrid, mejor conocido como Kiko Vega, quien dijo a las mujeres en el evento Macro Jornada de Servicios “Oportunidad es Baja California”: “Ustedes son lo mejor que nos ha pasado. Están rebuenas todas para cuidar niños, para atender la casa, para cuando llega uno y ‘a ver, mijito, las pantunflitas’” (sic).

Estas palabras ofendieron a las mujeres de México y suscitaron reacciones encendidas, sobre todo entre los políticos no panistas, algunos de los cuales buscan sacar raja política de las desafortunadas expresiones del gobernador bajacaliforniano. En la Cámara de Diputados, las legisladoras federales de todos los partidos políticos reaccionaron con enfado por las palabras de Kiko Vega. Algunas lo calificaron como misógino, y otras como cobarde y cínico. La diputada priísta, Lourdes Quiñones Canales, se expresó así del gobernador albiazul: "Sólo a un mono neuronal se le ocurre pensar, en el siglo XXI, que las mujeres únicamente estamos destinadas a cuidar niños, a atender la casa y acercar las pantuflas al señor. Sólo un cretino puede atreverse a utilizar públicamente palabras con doble sentido para referirse a las mujeres. Quien violenta y discrimina a las mujeres, viola la Constitución y la ley, y quien viola las normas jurídicas, es un delincuente". Kiko Vega, afirma Luciano Franco en una nota publicada en el diario capitalino Crónica, “había logrado lo que cualquier político sueña: unir a todas [las diputadas]… pero en su contra”

El caso ya está en manos del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), quien admitió la queja formal presentada por Elvira Luna Pineda, vicepresidenta de la Comisión de Género de la Confederación de Colegios y Asociaciones de Abogados de México, por considerar que las expresiones del gobernador son “misóginas y discriminatorias”. La abogada en referencia pidió al organismo encargado de recibir y resolver las reclamaciones y quejas por actos discriminatorios, "que se dicten las medidas de prevención y reparación, además de las sanciones correspondientes en contra del gobernador Vega".

Es muy importante que este caso no quede en la impunidad, como quedaron en el pasado las expresiones machistas y misóginas del ex presidente de México, Vicente Fox Quesada, quien ofendió a las mujeres de nuestro país al decir que “el 75 por ciento de los hogares de México tienen una lavadora, y no precisamente de dos patas”. Me queda claro que la misoginia no es exclusiva de los gobernantes y políticos del PAN. Y lo digo porque recuerdo el caso del diputado priísta Salvador Arellano, quien tuvo un resbalón al comparar a las mujeres con la tierra de cultivo, a las que hay que trabajar y abonar, para que den buenos productos, dijo.

En esos días, varios políticos propusieron educar y sensibilizar a los diputados; incluso, se habló de la posibilidad de que Ricardo Bucio, presidente del Conapred, impartiera un curso de sensibilización que permitiera a los legisladores de México eliminar el lenguaje misógino.

En mi opinión, estas expresiones misóginas son resultado de un problema cultural y de valores, que evidencia el machismo existente en el ánimo de varios miembros de la clase política mexicana, quienes están lejos de asumir y respetar la igualdad de género, lo que implica que los hombres y mujeres de México deben ser tratados con el mismo respeto y recibir los mismos beneficios.


Publicado en El Occidental, el día 14 de marzo de 2015



jueves, 12 de marzo de 2015

LA EDUCACIÓN LAICA EN EL CONTEXTO DE LA DIVERSIDAD

Por Armando Maya Castro
 Sólo para el 12.1 por ciento de los entrevistados por el Gabinete de Comunicación Estratégica (GCE), la educación debe ser religiosa. La encuesta se levantó en agosto de 2011

El pasado martes por la tarde, el presidente Enrique Peña Nieto recibió en la Residencia Oficial de Los Pinos a los integrantes de la Presidencia y del Consejo Permanente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, quienes le expresaron su reconocimiento “por las reformas estructurales aprobadas en lo que va de su gestión y por los avances que en materia de seguridad se han logrado, como lo muestra la aprehensión de quienes encabezaban varios grupos delincuenciales”. 

Estos avances –como se considera la detención del Z-42, de La Tuta, de El Chapo y de varios capos más– serán pronto del conocimiento del papa Francisco, quien por comentarios de los obispos de México sabía que en nuestro país "la cosa está de terror", situación que lo impulsó a expresar, en carta privada dirigida al legislador argentino Gustavo Vera: “ojalá estemos a tiempo de evitar la mexicanización”, en referencia al avance del narcotráfico en Argentina. Digo que pronto lo sabrá porque en el encuentro de los obispos con el Jefe del Ejecutivo Federal estuvo también el nuncio apostólico, Christophe Pierre, quien tiene el deber de mantener informado al papa Francisco de sus actividades en nuestro país. 

Sé perfectamente bien que el reconocimiento de los obispos a los esfuerzos del gobierno federal para disminuir la violencia derivada del narcotráfico, no acallará sus voces. Ellos seguirán diciéndole a la gente y a las autoridades que los elevados índices de violencia en México son consecuencia de la falta de valores en la educación, un tema que han puesto sobre la mesa varios obispos en las últimas semanas. 

Para muestra el siguiente botón: el pasado 7 de marzo, el arzobispo de León, Guanajuato, Alfonso Cortés Contreras, señaló en rueda de prensa que existe en la actualidad “una emergencia educativa en el país; la violencia, la injusticia, la corrupción, la falta de paz en la sociedad es fruto de la ignorancia”. Ahí mismo, anunció la realización del evento "Encuentros de Educación y Cultura ante un Mundo que cambia", mismo que se desarrollará del viernes 13 al 19 de marzo, encabezado por el nuncio Christophe Pierre. 

De acuerdo con el programa de actividades del evento, publicado en el sitio web de la Arquidiócesis de León, el tema central será “Educar en un cambio de época”, en el marco del cual se presentará el documento de la cúpula episcopal “Educar para una nueva sociedad. Reflexiones y orientaciones sobre la educación en México” (http://www.cem.org.mx/i/uploads/EDUCAR_PARA_UNA_NUEVA_SOCIEDAD_LibroCOMPLETO.pdf). 

Rodolfo Echeverría Ruiz, ex presidente de la Fundación Colosio A.C., define el documento antes mencionado como "un catálogo de alegatos políticos bajo el palio de un pretendido orden teológico, antropológico e histórico, destinado a fundar su obsesión de volver a controlar la enseñanza en México" (El Universal, 23 de noviembre de 2012).

“Educar para una nueva sociedad” pugna por la educación religiosa en los establecimientos de educación pública, lo que constituye un atentado al carácter laico de la educación. El siguiente párrafo del documento eclesial confirma mi aseveración: “Queda un largo camino para cambiar no sólo algunas leyes, sino la mentalidad de los responsables de la política educativa en orden a garantizar y respetar las libertades para todos y el derecho primario de los padres a la educación de sus hijos” (pág. 38). 
En la página 98, los obispos llaman al Estado a “respetar y promover el derecho de los padres a educar a sus hijos de acuerdo a sus convicciones éticas y religiosas", restándole importancia a la composición religiosamente plural del pueblo mexicano. 

Los obispos de México no pueden, bajo ningún argumento, imponerle al Estado obligaciones que entran en contradicción con el artículo 3° constitucional, el cual plantea que la educación que imparte el Estado “será laica y, por tanto, se mantendrá por completo ajena a cualquier doctrina religiosa”. Este ordenamiento jurídico, que está en la mira de la jerarquía católica desde la promulgación de la Constitución de 1917, prohíbe que la educación oficial se impregne de elementos religiosos, pues al hacerlo, el Estado deja de ser el representante de una sociedad religiosamente plural, y se convierte en el representante de una confesión religiosa en particular. 

Por último, deseo dejar en claro que la violencia que afecta a varios estados de la República Mexicana, y que es practicada por individuos sin valores, no es consecuencia de la educación laica que imparte el Estado, como algunos clérigos intentan hacernos creer. Esta violencia es el resultado de lo que se ha dejado de hacer en el seno familiar, donde los padres de familia pueden instruir religiosamente a sus hijos, sin que la ley se los impida. Los ministros de culto, en cumplimiento a su labor pastoral y en apoyo a las familias que pastorean, pueden y deben hacer este trabajo de instrucción religiosa en los templos y demás espacios destinados al culto y a la instrucción religiosa. Puede haber quien se pregunte: ¿y por qué no en las escuelas públicas? Porque los establecimientos oficiales de educación no han sido creados para la discriminación, sino para la convivencia escolar armónica de niños y niñas con diferentes convicciones religiosas o sin ellas, algo que sólo es posible en las escuelas que imparten educación laica. 


Publicado en El Mexicano, el 12 de marzo de 2015




sábado, 7 de marzo de 2015

INTOLERANCIA RELIGIOSA CONSTERNA A LA ONU

Por Armando Maya Castro
Zeid Ra'ad Al Hussein, Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, se dijo consternado por la creciente ola de ataques en todo el mundo que se dirigen a las personas por razón de sus creencias religiosas

El pasado 5 de marzo, el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra'ad Al Hussein, presentó ante el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas su informe anual sobre la situación en el mundo en materia de derechos humanos. 

Zeid, quien asumió su actual cargo en la ONU el 1 de septiembre de 2014, se dijo “consternado por la creciente ola de ataques en todo el mundo que se dirigen a las personas por razón de sus creencias religiosas". Al abundar sobre el tema en cuestión, señaló: “Nosotros seguimos observando horribles actos de odio racial y religioso, incluso en muchos países de Europa Occidental y América del Norte, así como la evidencia de la actuación policial injusta, insultos diarios y la exclusión”.

La consternación de la ONU tiene razón de ser si tomamos en cuenta el incremento de los ataques a la religión no islámica por parte de los grupos extremistas que operan en los países musulmanes, donde la hostilidad social hacia las minorías religiosas experimenta un alarmante crecimiento. Pero el problema va más allá de los países donde el fundamentalismo de Al Qaeda, Estado Islámico y Boko Haram ha generado dolor y muerte.  La intolerancia religiosa la encontramos también en China, donde la policía persigue y castiga con dureza a quienes poseen grabaciones de discursos del Dalai Lama, la autoridad suprema del budismo tibetano, quien tiene estrictamente prohibido volver al Tíbet.

Europa, cuna de la cultura occidental, no está exenta del flagelo del racismo y de la intolerancia religiosa. Así lo demuestran los recientes casos de discriminación y hostilidad hacia los judíos que viven en Francia y Dinamarca, en contra de los cuales se pronunció Benjamín Netanyahu a mediados del pasado mes de febrero: “Están matando judíos en Europa otra vez, simplemente por el hecho de ser judíos”. En el marco de estas declaraciones, el primer ministro israelí pidió a los judíos europeos volver a Israel, “vuestro hogar”, les recordó. Aunque sé bien que se trata de hechos que no se comparan en magnitud y gravedad a los cometidos por las huestes de Hitler en tiempos de la Alemania nazi, es importante que dichos atropellos sean denunciados, atendidos y castigados. Por ningún motivo debe quedar impune la profanación de tumbas judías en un cementerio de Sarre-Union, en el este de Francia, el pasado mes de febrero. Dejar en la impunidad este y los demás casos de antisemitismo equivale a propiciar la indeseable reproducción de los horrores del holocausto nazi. 

En el caso específico de México tenemos el caso de Chiapas, el estado con más conflictos basados en motivaciones de índole religiosa. La mayoría de los casos de intolerancia y discriminación religiosa en ese estado de la República han sido provocados por la actitud intransigente de los católicos tradicionalistas, quienes comenzaron a expulsar evangélicos de sus comunidades desde los años setenta. Esta situación prevalece hasta el día de hoy, a pesar de que los números demuestran que se trata de la entidad federativa con la diversidad religiosa más amplia del país, con una población no católica que, según el Censo de Población 2010, alcanza ya el 42 por ciento, incluido el 12.1 por ciento que se declaró sin religión (El Universal, 18 de abril de 2014).

Lamentablemente, esta intolerancia se replica impunemente una y otra vez en varias comunidades situadas en ese estado, principalmente en la región de Los Altos de Chiapas, así como en varias poblaciones indígenas de los estados de Oaxaca, Puebla, Hidalgo y Guerrero, en donde muchas personas siguen negándose a aceptar que en nuestro país, desde hace más de 150 años, las personas son libres de profesar la religión que esté de acuerdo con los dictados de su conciencia.
Por este tipo de violaciones a los derechos humanos, Zeid instó a los Estados a respetar los tratados internacionales al luchar contra el extremismo religioso. Ojalá que el llamado de la ONU sea atendido por todos los países del mundo, a fin de que cesen los constantes atropellos a la dignidad humana. 




jueves, 5 de marzo de 2015

DESCONFIANZA E INCREDULIDAD

Por Armando Maya Castro

En una entrevista con el diario Financial Times, el presidente Enrique Peña Nieto reconoció que en México existe, sin lugar a dudas, “una sensación de incredulidad y desconfianza... ha habido una pérdida de confianza y esto ha generado suspicacia y duda". 

Peña Nieto tiene razón en lo que declara: al México escéptico de hoy, las acciones y mensajes de gobierno, así como las promesas de campaña de los aspirantes a los diversos cargos de elección popular, le inspiran muy poca confianza. Desde hace varios años, pero más marcadamente en la actualidad, en nuestro país se observan altos niveles de desconfianza en las instituciones y en las personas que ocupan los espacios públicos. No se confía, como debiera, en la policía, ni en los partidos políticos, ni en los sindicatos.

Las declaraciones que el presidente de México dio al diario británico se referían evidentemente a las dudas y desconfianza de los mexicanos en relación a su gobierno. Y es que él, mejor que nadie, sabe que muy pocos creen en la versión que ha dado la Procuraduría General de la República (PGR), en el sentido de que los 43 normalistas de Ayotzinapa fueron asesinados y quemados en septiembre de 2014. Si creyeran, como lo anhela el gobierno federal, los familiares de las víctimas habrían dejado de protestar y de exigir la presentación con vida de los estudiantes desaparecidos.

El gran reto de la actual administración es recuperar la confianza perdida, algo que no es imposible, pero sí difícil, tomando en cuenta que la incredulidad del pueblo va mucho más allá del caso Ayotzinapa. Los mexicanos dudan por muchas cosas, entre ellas las reformas económicas que impulsó el Jefe del Ejecutivo Federal, quien ha dicho una y otra vez que todas ellas le dan a México certeza y rumbo como nación, ya que ofrecen fortaleza al país y mayores posibilidades de prosperidad a los mexicanos. Por ello, “poner las reformas en acción seguirá siendo un asunto de primer orden para los siguientes años de mi administración”, señaló Peña Nieto el pasado 5 de febrero. La anterior declaración, y muchas otras que el primer mandatario de la nación ha hecho en ese mismo sentido, no han logrado convencer a la totalidad de los mexicanos. 

Hoy, a diferencia del pasado, los mexicanos necesitan algo más que promesas y discursos para creer en las instituciones y en las buenas intenciones de las autoridades de los tres niveles de gobierno. Y es que, desde hace varias décadas, los mexicanos han dejado de informarse del discurso oficial y se informan de lo que circula en redes sociales y en los medios de comunicación, en donde encuentran información fresca sobre lo que ocurre en el entorno político de la gestión pública. En esos medios se enteran del creciente deterioro moral de los políticos que se valen de su posición para apoderarse de recursos del erario, sin que les importe que sus corruptelas se traduzcan en un lamentable incremento de la pobreza, atraso, subdesarrollo y miseria.

Son tan elevados los niveles de incredulidad, que muy pocos mexicanos creen que el Sistema Nacional Anticorrupción que impulsa Peña Nieto –en proceso de aprobación en el Congreso– vaya a terminar con los casos de corrupción política en nuestro país. Las dudas se incrementan si tomamos en cuenta que, al aprobar las reformas en materia de anticorrupción, los diputados desecharon la propuesta de que el Jefe del Ejecutivo pueda ser sancionado en caso de incurrir en actos de corrupción o en faltas administrativas graves como el conflicto de interés. Ante esta situación es obligado preguntarnos: ¿tiene no tiene razón para dudar el pueblo de México?


Twitter: @armayacastro

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martes, 24 de febrero de 2015

BANDERA DE MÉXICO, SU SIGNIFICADO E HISTORIA

Por Armando Maya Castro

Desde 1940, los mexicanos hemos venido celebrando el 24 de febrero como el Día de la Bandera. El presidente Lázaro Cárdenas del Río, que gobernó México del 1 de diciembre de 1934 al 30 de noviembre de 1940, instituyó el festejo con el propósito de conmemorar a nuestro lábaro patrio, uno de los símbolos que, junto con el Escudo y el Himno Nacional, constituyen los elementos fundamentales de identidad de los mexicanos.

La Bandera Nacional, símbolo de independencia, libertad y unidad, nació en 1821, cuando Agustín de Iturbide y Vicente Guerrero proclamaron la consumación de la Independencia de México mediante el Plan de Iguala, promulgado el 24 de febrero de 1820, en la hoy tristemente célebre Iguala, Guerrero, ciudad que tiene la segunda bandera más alta de América, con un asta de 113 metros de altura, un peso de más de 180 kilógramos y una superficie de mil 500 metros cuadrados. El lábaro más alto de nuestro continente se encuentra en Piedras Negras, Coahuila; alcanza los 120 metros de altitud y mide 60 metros de largo por 34 de ancho.

Pero volviendo al pronunciamiento político antes mencionado, conocido también como el Plan de las Tres Garantías o Trigarante, es importante recordar que éste se resumía en tres puntos o garantías: religión, unión e independencia.

De acuerdo con el historiador Lucas Alamán, las ideas esenciales de dicho plan eran "la conservación de la religión católica, apostólica, romana, sin tolerancia de otra alguna; la Independencia bajo la forma de gobierno monárquico moderado, y la unión entre americanos y europeos. Éstas eran las tres garantías, de donde tomó el nombre el ejército que sostenía aquel plan, y a esto aluden los tres colores de la bandera que se adoptó y que ha venido a ser la bandera nacional, significándose por el blanco la pureza de la religión; por el encarnado la nación española, cuya cucarda es de aquel color, y cuyos individuos debían ser considerados como mexicanos, y el verde se aplicaba a la Independencia" (Alamán, Lucas, Semblanzas e Ideario, México, UNAM, cuarta edición, 1989, pp. 111 y 112).

Al referirse a este plan, al que Iturbide llamaba suyo –pues decía que él solo lo había concebido, extendido, publicado y ejecutado¬–, el prolífico historiador Enrique Florescano escribió en su libro La creación de la bandera nacional: un encuentro de tres tradiciones: “El plan de Iturbide recibió el apoyo de las fuerzas que contendían en la arena política, y el 21 de septiembre de 1821 hizo su entrada triunfal el ejército de las tres garantías en la ciudad de México. En una escena muy emotiva, que muchos capitalinos grabaron en su memoria, el ejército libertador fue recibido por un despliegue inusitado de banderas tricolores, en cuya parte central figuraba el águila mexicana".

En 1823, el Congreso Constituyente decretó que el Escudo Nacional se conformaría con los siguientes elementos: el águila de perfil, parada sobre un nopal ubicado en el islote de un lago, agachada y con las alas extendidas en alto, sujetando entre sus garras y devorando a una serpiente cascabel, símbolo de traición y maldad. El precepto dispuso que se omitiera la corona que se había colocado sobre la cabeza del águila real, símbolo del imperio de Agustín de Iturbide, el militar que, tras proclamar la independencia de México, se coronó en la catedral de México, contando “con el apoyo de la oligarquía criolla, del ejército y de la Iglesia” (Ruiz de Gordejuela Urquijo, Jesús, La expulsión de los españoles de México y su destino incierto, 1821-1836, Madrid, CSIC-Diputación de Sevilla-Universidad de Sevilla, 2006, p. 56).

Por último, y respecto al tema de nuestra enseña patria, quiero señalar que la Bandera Nacional, tal como la conocemos en nuestro tiempo, es consecuencia del decreto que el 17 de septiembre de 1968 expidiera el presidente Gustavo Díaz Ordaz. En él se modifica el Escudo Nacional en algunos detalles con respecto al decretado en 1916 por Venusiano Carranza, en el que se ordenaba que el escudo volviera a aparecer en las banderas, con el perfil del águila cambiado de frente a perfil izquierdo.

Actualmente, y a diferencia del significado de los colores en su origen, el verde de la bandera representa la esperanza; el blanco, la unidad; el rojo, la sangre de los héroes nacionales. Sus características, uso y difusión se hayan regulados por la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales, compuesta por 60 artículos. El artículo 14 de dicha Ley indica la forma de honrar a nuestro lábaro patrio: “El saludo civil a la Bandera Nacional se hará en posición de firme, colocando la mano derecha extendida sobre el pecho, con la palma hacia abajo, a la altura del corazón. Los varones saludarán, además con la cabeza descubierta”.

Ojalá que este día, señalado para honrar y venerar a nuestra insignia patria, los mexicanos seamos capaces de comprometernos a seguir inspirándonos en ella para lograr los propósitos de democracia plena, desarrollo económico, bienestar y justicia social, elementos esenciales para erradicar de México la pobreza y la violencia, así como los demás males que nos aquejan.

Publicado el 24 de febrero de 2015 en El Mexicano

http://www.el-mexicano.com.mx/informacion/editoriales/3/16/editorial/2015/02/24/830839/en-plan-reflexivo

jueves, 19 de febrero de 2015

EL ANTISEMITISMO EN EUROPA

Por Armando Maya Castro

Ayer amanecí con el impulso de escribir nuevamente sobre el ataque intolerante en contra del semanario satírico francés Charlie Hebdo, perpetrado el pasado 7 de enero en París, la capital de Francia, conocida mundialmente como la Ciudad de la Luz. Me dieron ganas de escribir sobre el tema, no por las declaraciones que este martes hiciera el dibujante de cómics y productor de dibujos animados japonés, Hayao Miyazaki, en el sentido de que “sería bueno dejar de hacer” humor sobre los dioses ajenos, sino por una nota periodística que, en mi opinión, exhibe a muchos franceses como personas intolerantes. 

La nota en cuestión la leí en el diario digital SinEmbargo, publicada este martes bajo el siguiente título: “Un judío camina en silencio durante 10 horas en París; decenas de personas lo ofenden”. El judío insultado por los franceses –según se aprecia en el video que acompaña la nota– es el reportero israelí Zvika Klein, quien grabó, “como parte de un experimento social”, las ofensas e insultos que recibió por su condición religiosa a lo largo de una silenciosa caminata que se prolongó 10 horas por diversos barrios de la capital francesa. 

Cuando vi el video, que comprime las horas de grabación en tan solo 96 segundos, me hice varias preguntas, entre ellas las siguientes: ¿Por qué se comporta intolerantemente una sociedad que ha experimentado el azote de la intolerancia? ¿Cuántos de los franceses que zahirieron al judío Zvika Klein en su caminata experimental participaron en las marchas de unidad nacional, donde, al grito de “Yo soy Charlie”, condenaron la crueldad y salvajismo desplegados contra los trabajadores de la revista francesa? ¿Cómo podremos suprimir la discriminación si no somos capaces de comportarnos respetuosamente con las personas que creen y piensan diferente? ¿Honra este comportamiento intolerante a Francia, una nación que es cuna de los derechos humanos, entre los que figuran las libertades de religión y expresión?

Los seres humanos tenemos la obligación de hacer lo que sea necesario para suprimir la intolerancia y el fanatismo en cualquiera de sus manifestaciones. Tenemos el deber de protestar cuando los grupos intolerantes cometen asesinatos colectivos como los perpetrados en el local de Charlie Hebdo, pero también cuando somos testigos de actitudes discriminatorias menores –que con el tiempo pueden llegar a ser mayores–, cometidas por hombres y mujeres que no han sido capaces de erradicar de sus mentes las ideas del antisemitismo, esa ideología que encomia el odio a las creencias y cultura de los judíos. 

Algo pasa en Europa, donde el creciente auge del antisemitismo se ha convertido en motivo de preocupación para todos, pero principalmente para los judíos que viven en países como Dinamarca y Francia, así como para el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, quien se expresó así de los ataques contra la comunidad judía en la llamada cuna de la cultura occidental: “Están matando judíos en Europa otra vez, simplemente por el hecho de ser judíos”. Y agregó: “Se espera que continúe la ola de ataques contra los judíos de Europa y debemos estar preparados”. En el marco de esas declaraciones, Netanyahu pidió a los judíos europeos volver a Israel, “vuestro hogar”, les recordó.

En respuesta a este llamado, el rabino en jefe de Copenhague, Jan Melchior, adoptó la siguiente postura: "No permitiremos que el terror rija nuestra vida. No lo haremos. Seguiremos viviendo como judíos aquí, en Dinamarca, y en todas partes del mundo".

En lo personal, soy un convencido de que los judíos, como también los demás seres humanos, deben vivir seguros y en paz en cualquier parte del mundo, no sólo en su país. En el caso específico de los judíos que viven en naciones europeas, son las autoridades de las mismas las que deben garantizar su seguridad física, aunque en ese particular la sociedad debe hacer la parte que le corresponde: aceptar que el respeto a los derechos humanos de las personas es esencial para evitar que se reproduzcan los horrores que, por la irracional violencia antisemita, se han cometido en diversas etapas de la historia de la humanidad. 

Ojalá que los líderes europeos atiendan el reciente llamado de la Asamblea General de la ONU, en el sentido de “implementar acciones globales que combatan la aversión a los judíos, así como una crítica de las naciones a las palabras y actos que llevan ‘al odio, al antisemitismo y a la islamofobia’”. El antijudaísmo, basado en desafortunadas interpretaciones bíblicas, o bien en el concepto erróneo de la inferioridad de la raza judía, como ocurrió en los tiempos de la Alemania nazi, debe ser totalmente suprimido de Europa y de las demás regiones del mundo. Es lamentable que el continente europeo, que observó con pavor los excesos del antisemitismo alemán y sus 6 millones de víctimas judías, no haya podido erradicar este práctica altamente criminal. Europa y el mundo están a tiempo de hacerlo, ¿no cree usted?

Twitter: @armayacastro 

Publicado el 19 de febrero en el diario El Mexicano

http://www.el-mexicano.com.mx/informacion/editoriales/3/16/editorial/2015/02/19/829801/en-plan-reflexivo